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Frustración socialista porque la representación de CiU triplica la del PSC en el consejo de La Caixa

La lucha mantenida en los últimos días entre socialistas, nacionalistas catalanes y la cúpula directiva de La Caixa, que centró ayer la constitución de los órganos de gobierno de la supercaixa, se ha saldado con la frustración del Partit dels Socialistes (PSC-PSOE) al ser elegidos en representación de las corporaciones locales tres consejeros de Convergència i Unió (CiU) y sólo uno socialista.

La dirección de La Caixa se había comprometido ante el PSC a proponer un equilibrio de ambas fuerzas políticas, "pero ha sucumbido a las presiones de Convergència", según fuentes socialistas municipales, que resaltaron su "indignación" por lo que denominaron "la auténtica politización de las cajas". "Las cajas no las están politizando los socialistas, porque ya las politizó en su día Convergència con una Ley de Cajas y un reglamento a su medida", señalaron las mismas fuentes.A Pasqual Maragall, alcalde de Barcelona, sólo le queda ahora la baza de que Joaquim de Nadal, su teniente de alcalde de Hacienda en el ayuntamiento y único representante socialista en el consejo de administración, sea nombrado vicepresidente de la supercaixa, tal como acordaron días atrás ambas partes. A la espera de este nombramiento, el alcalde se ha reservado la designación de los otros dos consejeros generales del Ayuntamiento en la asamblea de La Caixa.

Un total de 157 de los 160 consejeros posibles asistieron ayer a la asamblea constituyente de los órganos de gobierno definitivos de la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona, fruto de la fusión de La Caixa y la Caixa de Barcelona. Pese al malestar socialista, sólo UGT votó en contra del nuevo consejo de administración, a propuesta del consejo saliente.

Los consejeros generales designaron para el consejo de administración a ocho representantes de los impositores (entre los que figuran la notarla Isabel Gabarró y Josep Mussons, ambos a propuesta de la dirección a través del artículo 14, es decir, fueron designados previamente consejeros generales sin que entraran en el sorteo de compromisarios). En representación de las entidades se eligió a Juan Antonio Samaranch (presidente de La Caixa y consejero general en representación del Ateneo Barcelonés), Josep Joan Pintó (presidente de La Caixa, Academia de Jurisprudencia), Jordi Mir Valls (vicepresidente de La Caixa, Sociedad Barcelonesa de Amigos del País), Enric Alcántara (vicepresidente de La Caixa, Centro Excursionista de Catalunya), Manuel Raventós (del grupo champañero, Instituto Agrícola de San Isidro) y Joan Vilalta Boix (transportista del Ripollés, patronal Fomento).

Comisión de control

En representación de las corporaciones locales fueron designados Joaquim de Nadal (PSC Ayuntamiento de Barcelona), Ramón Ferrer (CIU, Consejo Comarcal de Ribera d'Ebre) Manuel Nonó (ClU, Consejo Comarcal del Gironès) y Pere Esteve Abad (miembro de la ejecutiva de Convergència Democrática).Los empleados están repre sentados por dos consejeros de Comisiones Obreras y uno del Sindicato de Trabajadores de La Caixa.

La Comision de Control estará formada por tres impositores, por Enric Corominas (empresario textil), Juan Antonio Borés (Cámara de Comercio, Ercros), Félix Millet Tusell (Orfeó Catalá), Antoni Siurana (PSC, alcalde de Lérida), Josep Serratusell (CiU, presidente del Consejo Comarcal del Vallés Oriental) y María Teresa Jiménez (CC OO).

La elección del nuevo consejo ha estado rodeada de una sorda batalla política a tres bandas, en la que el PSC ha intentado compensar su peor situación de partida.

Las posiciones de las otras dos partes, los nacionalistas del partido de Jordi Pujol y la actual cúpula directiva de la entidad de ahorro, partían con mayor solidez gracias al reglamento de la Ley de Cajas de la Generalitat. Este ha reducido drásticamente la presencia de representantes municipales en los órganos de gobierno de las cajas catalanas, al tiempo que ha primado sin ambages los criterios de territorialidad por encima de los de población, beneficiando la mayor implantación de Convergència i Unión las comarcas rurales de Cataluña, al tiempo que restaba fuerza a la mayor presencia de alcaldes socialistas en los núcleos urbanos del cinturón barcelonés, mucho más poblados que los de las comarcas del interior.

'Democracia futbolística'

A este incovenlente se ha de añadir lo que el ex ministro socialista Ernest Lluch denominó en su, día la democracia futbolística. Es decir, la elección de los representantes de los impositores a través de compromisarios, como se realizaba antiguamente en los clubes de fútbol. Es dificil poner en discusíón la pureza del sorteo para elegir los compromisarios, pero más discutibles son las sesiones informativas a que éstos han sido sometidos posteriormente. Reunidos en grupos de 20 compromisarios, la dirección de La Caixa les ha explicado su función en la entidad antes de que cada grupo votara a su representante en la asamblea general.Según algunas fuentes, es en este momento cuando la dirección de La Caixa ha podido influir en los impositores para lograr la elección de compromisarios cercanos a la dirección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de noviembre de 1990

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