Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
CARTAS AL DIRECTOR

¡Cierra el pico, forastero!

Oliva (Valencia). Las 12.30 de un día de agosto pasado. Con mi esposa y nuestros tres hijos, atravesando la ciudad en itinerario vacacional. Pese a no ser valenciano me siento en casa. He residido en esta provincia una buena parte de mi vida.Calle céntrica, ajustada al paso de una sola fila de vehículos. El automóvil que nos precede reduce su marcha y para. Su conductor, y único ocupante, lo abandona para penetrar con paso decidido en una gestoría, bajo la mirada indiferente de un agente municipal.

Naturalmente sorprendido, pregunto al policía cómo puede permitir que, en su presencia, se retenga el tráfico. La matrícula de mi vehículo (Madrid) nos delata. Recibo una mirada de soslayo, y mis oídos una frase, procedentes ambas del personaje en cuestión: "Si no te gusta, vuélvete a Madrid".

La sorpresa deja paso a la indignación. Pido explicaciones, venciendo la ira con un esfuerzo de educación. Mientras, aquel uniforme y el individuo que lo rellena han pasado al lado derecho de nuestro coche. Por la ventanilla delantera, rozando la cabeza de mi esposa, entra una mano cuyos dedos se abren y cierran en sus puntas. Rítmicamente, el gesto refrenda las siguientes palabras: "Sabes lo que quiere decir esto?... ¡Cierra el pico!".

En las dependencias de la Policía Local de Oliva queda nuestra queja. En el cuartel de la Guardia Civil, la denuncia. En las mentes de mi mujer y en la mía propia, la vergüenza de haber presenciado y sufrido la actuación de un tropélico sujeto, más propia de un matón que de un representante de la ley.- Jesús Martínez González.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de octubre de 1990