LA CRISIS DEL GOLFO

Irak amenaza con bombardear Israel si hay guerra

El presidente George Bush pidió ayer al resto del mundo, y concretamente a Japón, Corea, Arabia Saudí, Alemania Occidental, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, que contribuyan al pago del bloqueo naval contra Irak y al despliegue militar norteamericano en la zona del Golfo. Por su parte, el jefe de la fuerza aérea iraquí hizo subir varios grados la temperatura internacional al amenazar con bombardear, en caso de guerra, no sólo Arabia Saudí sino también Israel.

Entretanto, el hombre fuerte iraquí, Sadam Husein, reafirmó ayer su negativa a retirar sus tropas de Kuwait a pesar de la condena mundial de su acción y de cinco resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones, exigiendo esa retirada con la escueta frase: "Kuwait es una provincia iraquí".Las preocupantes e inflexibles declaraciones de los líderes iraquíes se produjeron 24 horas antes de que comience un intento de mediación del secretario general de Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, cuya entrevista con el ministro de Asuntos Exteriores de Irak, Tarek Aziz.

En la primera entrevista concedida a un medio informativo norteamericano, Sadam Husein, vestido de civil y flanqueado por dos traductores y una bandera iraquí, manifestó al anchorman de la cadena CBS, Dan Rather, que Irak no tenía la más mínima intención de retirarse de Kuwait, un país, según Sadam, desgajado de la nación iraquí por el imperialismo británico y que ahora se ha reintegrado en la madre patria.

"Kuwait es parte de Irak y los cuerpos legislativos iraquíes han emitido un claro decreto declarando á Kuwait una provincia iraquí [concretamente la número 19, según anunció Bagdad]", manifestó el hombre fuerte iraquí, despejando las posibles dudas que pudiera haber sobre las intenciones de Bagdad con relación al futuro del emirato.

Aval al pesimismo

La tajante declaración del máximo líder iraquí -que también recibió ayer en Bagdad a Jesse Jackson, antiguo candidato a la presidencia de Estados Unidos- ha supuesto su primera reacción personal tras las cinco resoluciones de condena de la invasión de Kuwait aprobadas por el Consejo de Seguridad, no ha hecho sino confirmar el pesimismo reinante en Washington sobre la gestión emprendida, a iniciativa propia, por Pérez de Cuéllar, pesimismo reiterado por Bush en una rueda de prensa celebrada ayer.

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Una belicosa declaración procedente de un alto mando militar iraquí causó ayer honda preocupación en los círculos políticos y diplomáticos de la capital norteamericana. Según manifestó el jefe de la fuerza aérea de Bagdad a la agencia oficial iraquí de noticias Ina, en caso de guerra, Irak no se limitaría a bombardear objetivos en Arabia Saudí sino que ampliaría su campo de acción Israel. "Si se desencadena una guerra", manifestó el militar, "dirigiremos golpes demoledores a las guaridas de los israelíes que han jugado y están jugando un malévolo papel tratando de iniciar una guerra".

Desde el comienzo de la crisis, Washington ha realizado toda clase de presiones cerca de Israel para que se mantenga como el avestruz, con la cabeza bajo tierra, y no haga ninguna declaración ni adopte ninguna medida que puedan ser consideradas por Irak como una provocación. Estados Unidos pretende evitar a toda costa que la unanimidad mundial que hasta ahora han provocado su reacción a la invasión de Kuwait pueda romperse si el enfrentamiento con Irak degenera en un conflicto árabe-israelí. A pesar de las presiones de Washington, Israel ya ha advertido que no permanecerá impasible ante una agresión iraquí contra Jordania y mucho menos si Irak ataca objetivos en el escaso territorio israelí.

Entretanto, el presidente Bush anunció ayer, antes de reanudar hoy sus vacaciones en Kennebunkport, "un plan de acción económica" concebido por la Casa Blanca ton dos finalidades: ayudar a Estados Unidos a soportar el coste de su despliegue militar en el Golfo y contribuir a aliviar las dificultades económicas que el embargo comercial contra Irak está causan do en varios países de economías débiles, especialmente Turquía, Egipto, Jordania y los países del este de Europa.

El presidente, norteamericano manifestó que pediría a los Gobiernos de Japón, Alemania Occidental, Corea del Sur, Arabia Saudí y al Gobierno kuwaití en el exilio que contribuyeran "con recursos financieros y energéticos" a compartir la financiación de lo que calificó como "carga común". Japón ya ha anunciado su disposición a contribuir a este fondo con 1.000 millones de dólares. Entre los países que debían recibir compensaciones ante los efectos del embargo, Bush citó a Turquía, Egipto, Jordania y naciones de Europa del Este.

El Pentágono reveló el martes que, como consecuencia del aumento del precio del petróleo, el coste de su despliegue militar en el Golfo hasta el 30 de septiembre había saltado de los 1.200 millones de dólares calculados en un principio a más del doble, 2.500 millones.

Por otra parte, según una información de la cadena NBC no confirmada ni desmentida hasta ahora, fuerzas especiales norteamericanas, los boinas verdes, y agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) están adiestrando a la resistencia de Kuwait, formada por varios centenares de kuwaitíes que consiguieron huir del emirato, para llevar a cabo acciones contra las tropas iraquíes.

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