El equipo que causo el accidente en Vandellòs 1 sufrió tres averías un mes antes

La central nuclear Vandellòs 1 había sufrido tres averías en el turboalternador principal número 2 un mes antes de originarse en el mismo lugar el incendio del pasado 19 de octubre, considerado el más grave de una planta atómica española y que obligó al Ministerio de Industria y Energía a ordenar la clausura definitiva de la planta atómica. Estos datos, desconocidos hasta ahora, están reflejados en la memoria del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) correspondiente al segundo semestre de 1989, aunque no se especifica el alcance de los incidentes ocurridos en la planta atómica.

Las distintas averías registradas en el turboalternador número 2 fueron silenciadas con posterioridad al incendio, aunque el ex director de Vandellòs 1, Carlos Fernández Palomero, ya apuntó que "la zona dañada había sido revisada unos días antes", al hacer alusión a los tres incidentes detectados.Las anomalías tampoco fueron difundidas por el Ministerio de Industria ni por el CSN, si bien están recogidas en su informe del segundo semestre de 1989, publicado a principios de este mes.

El turboalternador -dispositivo que transforma la energía mecánica en energía eléctrica- se averió en tres ocasiones antes del accidente del 19 de octubre por causas distintas: una pérdida en una bomba de circulación del equipo, una descarga en la línea eléctrica y una fuga de hidrógeno. El incendio que desencadenó el cierre de la planta se inició por un cuarto motivo: un fallo mecánico al romperse uno de los álabes en el cuerpo de la turbina. Ello provocó que se rompieran las tuberías del aceite de lubrificación, que se incendió, al igual que el hidrógeno que refrigera el alternador.

El origen diverso de las cuatro averías ocurridas en poco más de un mes denota la falta de mantenimiento del equipo siniestrado. El CSN hizo especial hincapié en el informe que elaboró sobre el accidente del 19 de octubre, publicado el mes de abril, en que Hifrensa, grupo eléctrico propietario de la planta, había carecido de una política de mantenimiento de las instalaciones de la central.

La dirección de la planta no ejecutó tampoco tres de las recomendaciones dictadas por el CSN tras el accidente que sufrió la central soviética de Chernobil. Vandellòs 1, que es la tercera central más antigua de España al empezar a funcionar en 1972, requería inversiones en sus dependencias para evitar que quedaran obsoletas.

Reducción de potencia

Los operarios de la central se vieron obligados a reducir la potencia del reactor en un 39% durante casi tres horas el 7 de septiembre al dispararse el turboalternador número 2. La causa de la avería fue una pérdida en la bomba de circulación por una señal falsa, recibida en la sala de control, de incremento de potencia del reactor.

La disminución de la potencia del reactor tuvo que repetirse el día 22 de septiembre, en este caso en un 38%, durante 13 horas por una avería detectada en el mismo dispositivo. En esta ocasión se abrió el disyuntor por una descarga eléctrica en la línea.

El día 8 de octubre, 11 días antes del accidente, volvió a fallar el turboalternador número 2. Esta avería fue mucho más grave, ya que obligó a reducir la potencia en un 62,5% al detectarse una fuga de hidrógeno en el alternador. El hidrógeno, cuyos tanques explotaron en la noche del 19 de octubre, sirve para refrigerar el equipo. Durante las 12 horas de bajada de potencia, los operarios localizaron la fuga del gas inflamable y repararon la avería.

El turboalternador número 1, aparato gemelo del que generó el siniestro, también se averió al producirse un escape del cambiador de calor. La potencia tuvo que reducirse en un 6% por espacio de siete días.

Mientras se intentaba detectar esta pérdida se registró también un disparo en la turbosoplante número 2. El 12 de octubre, siete días antes del incendio, se produjo una bajada de carga del 1,2%, durante 15 horas, por una anomalía en el funcionamiento de la planta.

Los técnicos del CSN inspeccionaron en siete ocasiones la planta durante el segundo semestre de 1989 para revisar el estado de las instalaciones antes y después del accidente. Vandellòs 1 fue la central que menos visitó el CSN durante 1988. Este organismo justificó las escasas inspecciones en el bajo número de incidentes que se registraron en los últimos años en la planta. Durante el incendio, Vandellòs 1 carecía de inspector residente.

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