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El referéndum de Buenos Aires refleja la ruptura interna en Argentina

Las contradicciones de la sociedad argentina quedaron brutalmente expuestas en el plebiscito que se realizó ayer sobre la reforma de 98 de los 200 artículos de la Constitución de la provincia de Buenos Aires, donde reside la tercera parte de la población total del país.Los poco más de siete millones y medio de ciudadanos obligados a votar por el sí o el no llevaban como carga extra la responsabilidad de ubicarse a un lado o a lado del abismo que fractura la política argentina en particular y suramericana en general.

El sí pactado entre radicales y peronistas, los dos partidos más importantes del país, cuenta con el apoyo del presidente,Carlos Menem, de los gobernadores, de los bloques de diputados y senadores nacionales, de las llamadas organizaciones intermedias y de los dirigentes que componen esa alianza de partidos de centro.

El resto, desde la extrema derecha civil y militar liderada por el ex teniente coronel Aldo Rico -jefe de la sublevación de la Semana Santa de 1987- hasta la extrema izquierda, que encabeza el diputado trotskista Luis Zamora, aliados a la Unión de Centro Democrático, portavoz de la oligarquía terrateniente de la pampa húmeda, y otros sectores de poder como la Sociedad Rural y ultras de signos ideológicos diversos, se ha reagrupado bajo el no.

La campaña del sí trató en principio de explicar la necesidad de una reforma que ya se hizo en otras 10 provincias sin mayores conflictos y que pretende descentralizar el poder. Los partidarios del no destinaron sus dosis de miedo con consignas simples pero efectivas ("le van a expropiar su casa", Ios municipios podrán crear nuevos impuestos", "el gobernador Cafiero sólo quiere su reelección"). Cuando las encuestas indicaron que el no podía triunfar, el plebliscito se transformó en cuestión de vida o muerte para el peronismo en el poder.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de agosto de 1990