Formas y formas
He leído en EL PAÍS del 9 de julio la crónica que su enviado Diego Muñoz escribe sobre el Festival de Teatro Clásico de Almagro, con el título Un polémico Macbeth, refiriéndose al estreno que de dicha obra realizó el Teatre Jove de la Fundación Shakespeare de Valencia, y no he podido controlar mi indignación cuando he sabido que la crítica especializada e incluso el mismísimo director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) se retiraron antes de que concluyera el primer acto.Al no haber podido asistir, como hubiera sido de mi agrado, no me es posible hacer un juicio de la interpretación realizada por los jóvenes actores valencianos, pero por pésima que fuera (que lo dudo) no se merecían tamaña grosería, y me creo en el derecho de realizar las siguientes preguntas.
A los críticos: ¿siempre actúan igual? ¿Son ustedes capaces de levantarse y abandonar el teatro cuando algo no les gusta? ¿En su actitud había algún otro interés no confesado?
Al señor Marsillach: a las mismas preguntas anteriores le añadiría las siguientes: ¿gestos así son los que podemos esperar de un director general? ¿Cuando usted empezaba fue tratado alguna vez con tan mala educación por alguien que representara lo que usted representa? ¿No pensó que podía haber otras formas de sugerir, indicar o corregir, que con toda seguridad no hubiesen afectado a los jóvenes actores?


























































