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Mubarak y Asad impulsan la unidad árabe

La reunión entre los presidentes egipcio, Hosni Mubarak, y sirio, Hafez el Asad, que se clausura hoy en el puerto egipcio de Alejandría, puede ser el principio del fin del enfrentamiento entre los regímenes de Damasco y Bagdad. Asad ha prometido su asistencia a la próxima reunión ordinaria de la Liga Árabe, que se celebrará en El Cairo en noviembre. La rivalidad entre Siria e Irak, tanto por el liderazgo de la arabidad como por el apoyo sirio a Irán durante la guerra del Golfo, es el último gran escollo para la unidad árabe, una vez que los radicales, la propia Siria y Libia, han reanudado relaciones con Egipto.

El gran éxito de Mubarak no ha consistido sólo en hacer volver a Egipto al seno de la Liga, sino en traer la sede del foro árabe a su emplazamiento tradicional de El Cairo. Ahora el rais quiere ver a la totalidad de los miembros sentados juntos para una reunión ordinaria de la conferencia, lo que no se produce desde 1982, y según todos los indicios lo conseguirá en noviembre próximo. "La reconciliación entre todos los países árabes es un imperativo para cualquier acción árabe eficaz en política y economía", declaró el consejero del presidente egipcio, Osama el Bas.Un futuro encuentro entre los ministros de Exteriores de Siria e Irak podría celebrarse en breve plazo, y siempre antes de la celebración de la cumbre árabe de El Cairo, según la prensa cairota. El Bas, para quien el saneamiento de las relaciones entre árabes es lo más importante, afirmó que el mundo árabe "debería examinar (una vez unido), las alternativas posibles en caso de que Tel Aviv persista en su posición actual", que bloquea el proceso de paz en Oriente Próximo. Egipto es el único país árabe que mantiene relaciones diplomáticas con Israel, y ése fue el argumento de su total exclusión de la Liga en 1979.

Mubarak, que defiende el proyecto norteamericano de paz sobre conversaciones directas entre palestinos e israelíes, podría obtener algunas concesiones por parte de Siria tras la reunión de Alejandría. Damasco sólo aceptaría un plan de paz en el marco de una conferencia internacional, para hacer prevalecer su papel de protagonista. Por lo pronto, Egipto, para contentar a Siria, hizo ayer un llamamiento de apoyo al Gobierno libanés que sostiene 35.000 soldados sirios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de julio de 1990

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