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Un guardia civil, herido de gravedad al estallar una bomba en Algorta

El guardia civil José Mangas Suárez, de 54 años de edad, resultó herido de gravedad al estallar un artefacto cuando se dirigía al grupo de viviendas; que la Guardia Civil tiene en Algorta (Vizcaya).El artefacto, compuesto por tres kilogramos de amonal y metralla, fue accionado a distancia sobre las 14.35 y alcanzó al guardia civil, produciéndole la rotura de la tibia derecha y múltiples heridas de metralla.

El herido fue ingresado en el hospital de Cruces, siendo su pronóstico grave, según señalaba el parte médico facilitado a primeras horas de la tarde: por el centro médico.

José Mangas Suárez se dirigía al grupo de viviendas de la Guardia Civil en Algorta cuando fue alcanzado por la onda expansiva de un artefacto activado a distancia. El explosivo fue depositado en un carro de la compra a la altura de las escaleras de acceso al portal número 15 del grupo residencial Villamonte, situado a escasos metros de la residencia de los guardias civiles.

En la actualidad, la casa cuartel está ocupada por unos 90 miembros de la Guardia Civil y sus respectivas familias. La onda expansiva ocasionó numerosos desperfectos en los coches, tiendas y casas del alrededor, lo que motivo el cierre temporal de la calle al público.

El parte médico facilitado por el hospital de Cruces a las 16:30 señala que "el herido ingresado por explosión de bomba sufre fractura abierta con minuta de tercio medio superior de tibia derecha y heridas multiples de metralla en cuello, cara, tronco y antebrazo, siendo su pronóstico grave".

El guaredia civil herido, natural de Olivenza (Badajoz), está destinado en Vizcaya desde 1971 y en la actualidad forma parte del núcleo de destino de la Comandancia de la Salve (Bilbao) como peluquero. José Mangas Suárez está casado y tiene dos hijos.

La organización ETA Militar atentó en noviembre de 1986 contra la casa cuartel de Algorta mediante el lanzamiento de dos granadas de carga hueca desde el techo de un vehículo estacionado a cien metros de las viviendas. No hubo víctimas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de julio de 1990