La nueva estrategia de la OTAN se adapatará a la reducción de armas y tropas

La revisión de la estrategia militar de la Alianza Atlántica se hará en la perspectiva de reducción de armas y tropas, según el acuerdo alcanzado ayer en Bruselas por los ministros de Defensa. "Los progresos de la democracia en el Este y la unificación de Alemania transforman el rostro político de Europa", afirma el comunicado final. Los objetivos de esa puesta al día de la OTAN son "una seguridad fundada en la cooperación" y "aumentar la estabilidad en Europa con el nivel más bajo de fuerzas compatible con las necesidades en materia de seguridad".

El secretario general de la la OTAN, Manfred Woerner, explicó que se mantendrá la filosofía de "defensa colectiva de la integridad del territorio" de una organización cuya única razón de ser es la respuesta inmediata y colectiva ante un eventual ataque. La revisión de la estrategia afectará a los principios de respuesta flexible y defensa avanzada o en territorio enemigo. También al grado de fuerzas permanentes y movilizadas.Sin embargo, según Dick Cheney, el secretario norteamericano de Defensa, "la estructura de la defensa continuará asentada en una combinación apropiada entre fuerzas nucleares y convencionales".

La OTAN de los noventa, según Cheney, "dependerá más de reservistas y no necesitará tantas fuerzas movilizadas". Ello supondrá una retirada parcial mayor que la prevista de armamento y tropas norteamericanas con base en territorio europeo. "Trabajamos en esta perspectiva y aún no tenemos propuestas concretas, aunque el tema será llevado a la cumbre de Londres", los próximos 5 y 6 de julio.

La visión norteamericana es que "vemos hundirse el Pacto de Varsovia y que las tropas soviéticas en el Este podrían retirarse al interior de la Unión Soviética", pero el riesgo subsiste y son necesarias, por tanto, "fuerzas creíbles".

Para rellenar el vacío de esa partida se pondrán en marcha unidades multinacionales, "eficaces desde el punto de vista militar y no sólo por razones políticas", como apuntó el ministro español de Defensa, Narcís Serra.

La primera señal de la nueva OTAN es el abandono oficial del objetivo de aumentar cada año el 3% los gastos militares, decidido por el Comité de Planes de Defensa. El acuerdo sobre reducción de armas convencionales que se negocia en Viena permitirá disminuir el presupuesto, aunque en un principio "estas economías se verán en parte anuladas" por los gastos provocados por la destrucción de armamentos. Pero "la continuidad en el proceso de desarme podría permitir una nueva reducción del coste de la defensa". "La reunión de primavera" de los ministros de Defensa de la OTAN, dice el comunicado, "marca el inicio de una nueva era".

Dos fases

La adaptación de la Alianza para un nuevo esquema de seguridad que dé satisfacción suficiente a los soviéticos se abordará en dos fases. A corto plazo, se trata de "ajustes a nuestro dispositivo de defensa allí donde pensamos que es razonable y seguro". A largo plazo, el objetivo es "prever cambios más fundamentales".Manfred Woerner vinculó indirectamente el alcance de esta reforma a que las negociaciones de Viena y la conferencia 2+4 tengan resultado.

Cheney se mostró confiado en que las divergencias sobre reducción de aviones puedan desbloquearse en la cumbre George Bush-Mijafíl Gorbachov, que comenzará el 30 de mayo. "Soy optimista de poder firmar este año, pero ahora les toca jugar a ellos porque tienen la pelota en su campo", dijo.

[Políticos occidentales han manifestado su disgusto por lo que consideran un intento de Moscú de obstaculizar la firma en otoño de un primer tratado sobre desarme convencional, que reducirá drásticamente el número de efectivos y armamento no nuclear desplegado en Europa, informa Efe.]

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de mayo de 1990.

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