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Tribuna:

Sir Peter Shilton

En una calurosa noche madrileña de julio, Dino Zoff levanta el trofeo de campeón del mundo ante el delirio de miles de tifosi. ¿Quién no ha soñado con una despedida semejante, con una salida por la puerta del Príncipe a hombros y en olor de multitudes? Tenemos en este Campeonato del Mundo un portero que podría repetir esa imagen, un guardameta que es ejemplo para cualquiera que quiera jugar en ese puesto. Es Peter Shilton.Como suele contar su compañero, habitual de habitación, Gary Lineker, Peter está loco. Con sus largos años de fútbol, sigue siendo el último en abandonar el entrenamiento, continúa trabajando con la ilusión de un principiante y sueña sin cesar con la siguiente parada como si todavía fuese aquel niño que se colgaba de los brazos para que éstos le crecieran. Tal vez ésta sea la causa de sus largas extremidades superiores, que han ahogado el grito de gol en las gargantas de miles de delanteros. ¿Qué decir de un portero que lleva cientos de partidos jugados? Sólo una cosa: respeto. Dentro del mundo del fútbol y, especialmente, entre los cancerberos, Shilton es sir Peter Shilton.

Los demás

¿Y los demás? Puede ser éste un Mundial que nos dé a conocer gente nueva, nuevos nombres que añadir a la lista de los gloriosos. Dentro de los clásicos, tenemos a Dasaev y Zenga. La seriedad ante la extravagancia. Lo práctico ante lo llamativo. ¿Qué tienen en común? Una capacidad de concentración extraordinaria, saber estar en los momentos importantes. Lo confieso: Dasaev es mi debilidad. Pero hay ilustres novedades, relevos importantes en selecciones importantes: IlIgner, Taffarel, Preud'homme. Proceden de países diferentes, pero tienen algo en común: la calidad.

Me imagino que no tiene que ser fácil jugar en una selección sabiendo que tus antecesores han sido gente como Maier o Schumacher. El número pesa mucho en esa camiseta. Es Iligner un portero de carácter, de personalidad, por lo que creo que es capaz de hacer frente al reto y salir airoso.

Preud'homme, Pfaff. Dos grandes metas. Dos antítesis. Polos opuestos que se unen en su valía. ¿Quién no recuerda a Pfaff, sus locuras, su sonrisa, sus palomitas, sus paradas escalofriantes? Preud"homme es lo contrario: alto, delgado, serio, concentrado, práctico, fácil.... Buen portero. Con eso está todo dicho.

A Taffarel le corresponde la difícil misión de acallar esas voces que siempre hablan de Brasil como una gran selección de campo a la que muchas veces pierde su valladar. Taffarel es un guardameta de características más europeas que latinoamericanas. Sobrio y seguro. Puede ser la revelación. A pesar de su edad, tiene impronta de veterano. El Mundial puede ser su reválida. Supongo que querrá repetir su título mundial de juveniles, aquél que consiguió en Moscú. ¿Lo recuerdan? ¿Recuerdan la final? Seguro que mi amigo Unzue, sí. No estaría mal repetirla aquí. Aunque con otro resultado, por supuesto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de mayo de 1990