Frente común de las repúblicas bálticas ante Muscú

Agencias

Los presidentes de las repúblicas bálticas de Letonia, Estonia y Lituania mantuvieron ayer una histórica reunión en la capital estonia, Tallin, con el objetivo de impulsar sus relaciones económicas y establecer una política común en su proceso de independencia de la Unión Soviética. " declaración adoptada en la cumbre anuncia la reconstitución del Consejo del Báltico, organismo encargado de coordinar la acción de las tres repúblicas, que fue fundado en 1934, cuando eran repúblicas independientes, y suprimido en 1940, "bajo la presión militar del Gobierno soviético", según señala la declaración hecha pública en Tallin.

El Consejo del Báltico está integrado por los tres presidentes de las citadas repúblicas -el estonio Arnold Ruuter, el letón Anatoli Gorbunov y el lituano Vitautas Lansdbergis-, los tres primeros ministros y los tres ministros de Exteriores, y se reunirá periódicamente a petición de cualquiera de sus Estados miembros.La firma de la declaración de Tallin, que establece el acuerdo de amistad y cooperación, se produjo, ante la presencia de periodistas, en la sede del Parlamento estonio. Los tres presidentes pidieron a los presidentes soviético, Mijail Gorbachov, y estadounidense, George Bush, que incluyeran la independencia de los tres países bálticos en el temario de su próxima cumbre, que se celebrará en Washington el próximo día 30 de este mes.

El acuerdo alcanzado en Tallin muestra la voluntad de las tres repúblicas de aparecer unidas ante Moscú, que ha impuesto un bloqueo económico a Lituania, después de que ésta declarara su independencia de la URSS el pasado 11 de marzo. Las tres repúblicas -que tienen una población total de 8,5 millones de personas- se hallan empeñadas en restablecer su independencia, pese a la firme resistencia del Kremlin, después de que las elecciones celebradas en ellas dieran como resultado la presencia de mayorías políticas, en los respectivos Parlamentos, favorables a recuperar la soberanía.

La televisión soviética informó sobre la cumbre báltica -la primera que se celebra desde que Landsbergis, Ruuter y Gorbunov fueron elegidos presidentes- y difundió breves entrevistas con los reunidos. El estoniano Ruutel señaló la necesidad de "discutir juntos y formular propuestas que abran posibilidades en Moscú". El lituano Landsbergis se declaró dispuesto a "estimular el proceso de liberación y de libertad". En la conferencia de prensa posterior a la cumbre báltica, los presidentes de las repúblicas bálticas habían señalado que deseaban entrevistarse conjuntamente con Gorbachov e iniciar negociaciones sobre la independencia.

Ante de iniciar la reunión de Tallin, Ruuter afirmó que ésta era "un acontecimiento histórico" y que los mandatarios reunidos debían estrechar sus manos "en una declaración de unidad". "Creo", agregó, "que nuestras tres pequeñas naciones deben mantenerse juntas en la misma vía por la que en el pasado nos hemos ayudado unos a otros en tiempos dificiles".

"Respuesta a los retrógrados"

En un discurso pronunciado el viernes en el distrito moscovita de Frunze y difundido ayer por la televisión soviética, Gorbachov se mostró en contra de la creación de un Partido Comunista de la Federación Rusa y señaló que no aprueba la existencia de fracciones. Gorbachov dijo asimismo, al comentar los sucesos del pasado Primero de Mayo, que era necesario "dar una respuesta resuelta a los retrógrados de izquierda como de derecha". En el citado acto, Gorbachov fue abucheado por un grupo de manifestantes. El líder soviético afirmó que sobre ese grupo "ondeaban las banderas anarquistas ... así como fotos de Boris Yeltsin y Nicolás II".

En Moscú el Soviet Supremo de la URSS debatió ayer, en una sesión conjunta, un proyecto de ley sobre la defensa del honor y la dignidad del presidente soviético, que fue aprobado por la Cámara de la Unión, pero no obtuvo los votos necesarios en la de las nacionalidades. El texto establece que un agravio público hacia el jefe del Estado o una calumnia contra su persona serán castigados con una multa de hasta 3.000 rublos (unas 600.000 pesetas), trabajos de reeducación por un plazo de hasta dos años e incluso tres años de privación de libertad.

Por otra parte, el campeón de ajedrez soviético Garry Kasparov declaró a The Observer que había perdido su fe en Gorbachov y que pensaba formar un nuevo partido de oposición en Moscú el 27 de este mes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de mayo de 1990.

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