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"Una defensa europea no puede sustituir a una defensa atlántica"

Declaraciones de Henning Wegener, secretario general adjunto para asuntos políticos de la OTAN

Al inicio del siglo XXI, los países occidentales habrán conseguido conjurar el peligro soviético, pero eso no significará que desaparezca el riesgo de conflicto, que seguirá subsistiendo en el Tercer Mundo. Así opina Henning Wegener, secretario general adjunto de la OTAN para asuntos políticos, quien, en unas declaraciones a EL PAÍS., reflexiona sobre el futuro de una Alianza Atlántica que quiere sobrevivir al fin de la tensión entre el Este y el Oeste y sobre los problemas de seguridad que plantea la inminente unificación de su país, Alemania.

La creciente distensión en Europa brinda la oportunidad de plantearse los problemas de seguridad a medio plezo y hacer frente a los grandes peligros de guerra del siglo XXI, según el secretario general adjunto de la OTAN para asuntos políticos, Henning Wegener, quien ha visitado recientemente Madrid, invitado por la Fundación Humanisino y Democracia. En su opinión, los focos de tensión en el Tercer Mundo ya no reflejan el enfrentamiento entre las grandes potencias, que hasta ahora los habían potenciado, pero, por lo mismo, se han hecho "más autónomos y mucho, menos controlables"."Este hecho, unido a la adquisición por un número cada vez mayor de países de nuevas tecnologías, principalmente misiles, en combinación con armas químicas y quizá nucleares, conforma un riesgo contra el que debemos protegernos", dice Wegener. Frente a quienes advierten que la OTAN debe limitarse a su actual área de operaciones, sostiene que "el de Washington no es un tratado Este-Oeste, es un tratado de seguridad global, aunque nos prohíba acciones militares comunes fuera de zona".

La consecución de un eficaz embargo en la venta de componentes de misiles, "a ser posible, en cooperación con el Este", es uno de los objetivos en este campo; sin olvidar los que denomina "riesgos no militares", como la demografía o la pobreza, "que resulta esencial incluir en nuestro pensamiento de seguridad".

El político germano no ve contradicción alguna en que la OTAN incremente su protagonismo político, "pues siempre ha sido una alianza política", y, a la vez, las instituciones europeas asuman competencias defensivas. "Es bueno que el pilar europeo se refuerce", afirma, "es magnífico si la Comunidad Europea toma sobre sí la dimensión de la seguridad a doce, pero en el interior de la Alianza Atlántica, no para sustituirla".

"Partimos de la hipótesis", aclara, "de que una defensa europea no puede sustituir a una defensa atlántica. El hecho de que Estados Unidos estuviera comprometido con la defensa europea después de la II Guerra Mundial ha sido el gran elemento estabilizador de esta época, y sería estúpido renunciar a eso".

"Como alemán", se declara partidario de que las tropas norteamericanas y de otros países aliados permanezcan en Alemania tras la unificación, "no como fuerzas de combate inmediato, sino como expresión de solidaridad". También admite la necesidad de que los efectivos soviéticos continúen en el actual territorio de Alemania Oriental, "pero no de una manera permanente".

"Problema interno"

La retirada y reubicación de sus tropas en Alemania plantea a la URSS "un enorme problema interno", por lo que el repliegue debe hacerse de forma gradual, y puede aceptarse "bajo condiciones bien precisas", el mantenimiento de "un cierto número de efectivos, por un periodo a determinar, sobre el que yo no puedo pronunciarme". Wegener no sólo excluye la neutralización de la futura Alemania unida, sino también su eventual salida de la estructura militar de la OTAN. "No tiene sentido destruir el sistema integrado allí donde es y será más necesario", contesta, "porque la reducción de efectivos nos forzará a una colaboración más estrecha". La aplicación a su país del modelo español, sugerida por los socialdemócratas alemanes, "iría contra corriente". "Alemania no debe caminar sola, sino poner el acento y acelerar la integración tanto en el sentido militar como en el político. Alemania debe colaborar con la Alianza Atlántica como el [miembro] más fiel entre los fieles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de mayo de 1990