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El Parlamento de Letonia restablece la independencia de la república báltica

El Soviet Supremo (Parlamento) de Letonia, pese a las advertencias de Moscú, aprobó ayer -por 138 votos a favor, una abstención y 58 diputados que se negaron a participar- el manifiesto que restablece la independencia de esta república báltica. Según el documento, a partir de este momento dejan de regir en el territorio de Letonia la Constitución y las leyes de la Unión Soviética. Al mismo tiempo se restablece la Constitución letona de 1922, que estuvo vigente hasta 1940, cuando pasó a integrar la URSS.

El manifiesto declara un periodo de transición al final del cual Letonia debe recuperar su condición de Estado soberano e independiente. Ésta ha sido también la fórmula elegida por los estonios, a diferencia de los lituanos, que declararon de inmediato la independencia y ahora se enfrentan al blooqueo económico por parte del Kremlin.Sin embargo, Moscú también ha calificado la vía estonia de inconstitucional, y es seguro que tendrá la misma actitud hacia el manifiesto letón. Así lo dio a entender el miembro del Politburó y del consejo presidencial Alexandr YákovIev ayer en una conferencia de prensa.

YákovIev insistió en que la única vía para separarse de la URSS era la contemplada en la ley de secesión recientemente aprobada por el Parlamento soviético. Ésta exige la celebración de un plebiscito, que debe ser aprobado por los dos tercios de la población, y un periodo para regular los problemas económicos y de otra índole que puede durar un máximo de cinco años. El manifiesto aprobado por Letonia condena el acuerdo germano-soviético de 1939, más conocido como Pacto Ribbentrop-Mólotov, que de hecho dividió las esferas de influencia de Alemania y la URSS y determinó la pérdida de la independencia de las repúblicas bálticas

El pacto Ribbentrop-Mólotov

De acuerdo con dicho pacto, el 16 de junio de 1940, la Unión Soviética envió un ultimátum a Letonia y el día siguiente reforzó su presencia militar en la república.Tres días después, el 20 de junio, los comunistas derrocan al Gobierno y forman otro popular. Las elecciones al nuevo Seim (Parlamento), celebradas el 14 y 15 de julio han sido definidas por el manifiesto aprobado ayer como ilegales, puesto que transcurrieron bajo la "ocupación" soviética y sólo se inscribió en las papeletas una lista -la comunista-, dejando fuera las 14 restantes. Por eso, también se conside ra sin fuerza jurídica la decisión de ese Seim de ingresar en la URSS. De hecho, según el manifiesto, Letonla fue ocupada y luego anexionada por la Unión Soviética.

Respecto al ejército, el documento dice que es necesario crear tropas territoriales subordinadas directamente al Parlamento letón.

La cúpula de las Fuerzas Armadas soviéticas se ha declarado categóricamente en contra de las formaciones militares nacionales, pues amenazan la seguridad y la integridad del país, sobre todo después de los choques in terétnicos que han sacudido la URSS.

El presidente del Parlamento letón, Anatoli Gorbunov, se mostró partidario del manifiesto, pero advirtió que el camino hacia la independencia será "difícil".

Como vicepresidentes del Parlamento fueron elegidos el presidente del Frente Popular Dainis Ivans, y el dirigente del Movimiento por la Independencia Nacional Andris Krastins. Como secretario parlamentario resultó reelegido Imans Daudis.

Todo el día de ayer estuvo consagrado a la discusión del manifiesto, mientras en la calle cientos de partidarios del independentista Frente Popular y del promoscovita Interfront se enzarzaban en un violento duelo verbal. Para que la situación no degenerara en una violenta pelea callejera, un cordón policial separaba a los bandos opuestos.

El Frente Popular letón está en contra de celebrar un plebiscito para dirimir el problema de la independencia como lo exige la ley soviética.

Dejando a un lado las discusiones jurídicas, pesa el hecho de que los letones constituyen sólo el 53% de la población de la república, y la ley exige los dos tercios para aprobar la separación. Según la última encuesta realizada por la Asociación de Sociólogos, el 92% de los letones está a favor de la secesión, y sólo el 45% de los no letones respondieron a la encuesta.

También las expectativas de estos grupos son diferentes. Los letones, según esa misma encuesta, estiman que con la independencia de su república el que mejor trabaje podrá ganar más, se ampliarán las libertades democráticas y la industria se aproximará al nivel que tiene en los países desarrollados.

Por el contrario, la mayor parte de los no letones que respondieron al cuestionario suponen que la independencia traerá el desempleo, la discriminación de la población no autóctona, una mayor escasez de productos y un aumento de la gente que vive bajo el nivel de pobreza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de mayo de 1990

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