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Plaza: "No somos empleados de nadie"

Una reciente encuesta encargada por la federación española al Comité Nacional de Arbitros desveló que un 90 por ciento de los colegiados de Primera División son contrarios a la profesionalización. José Plaza, presidente del citado comité hasta el próximo 6 de mayo, tampoco es partidario de la reforma."No es factible. Si la federación intenta imponer la profesionalización, se quedará sin árbitros. Sí, claro, podrá contratar gente nueva, pero se dedicarían al arbitraje por dinero, y eso sería muy malo", manifestó a EL PAÍS. El dirigente: arbitral considera que, como mucho, la federación podría proponer un cambio semejante, pero en ningún momento imponerlo: "No somos empleados de nadie. Tenemos nuestra propia autonomía y, además, el primer perjudicado sería el fútbol español". Plaza cree que los problemas del arbitraje no se solucionan con dinero: "Con 6, 7 u 8 millones de pesetas no se arreglarían, porque, además, los fallos continuarían". De momento, además del presidente de la federación española, el colectivo de jugadores y técnicos es el único que se ha pronunciado a favor del cambio.

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En España, profesores de enseñanza -superior, EGB y formación profesional-, empleados de banca e industriales son las profesiones que predominan entre la clase arbitral. Les siguen los vendedores de automóviles. El resto se reparten entre agentes de seguros, comerciales o representantes. En general., se trata de profesionales cualificados que han tomado el arbitraje "por vocación", "por vicio", "como una droga", "un gusanillo" o, simplemente,' como un bálsamo para su frustrado deseo de ser futbolistas.

Todos ellos reconocen que la condición de colegiado famoso es positiva para la marcha de sus respectivos negocios, único consuelo que le!, queda al margen del estrictamente personal, ya que con las 40.000 pesetas que cobran por partido, afirman, no esperan hacerse ricos. Eso si arbitran en España, porque si lo hacen en el extranjero sólo perciben las dietas por desplazamiento

En Italia existe una mayor diversidad de trabajos entre los árbitros. Así, al lado de profesores de Educación Física, como Luigi Agnolin, sin duda el más conocido, o agentes de seguros, también pueden encontrarse médicos, joyeros, agricultores, veterinarios e incluso un bombero. En ambos países, las edades en Primera División oscilan entre los 35 y los 45 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de abril de 1990