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Namibia iza su bandera tras consagrarse nación independiente

El presidente surafricano, Frederik de Klerk, dijo ayer durante el acto de proclamación de la independencia de Namibia: "Estoy aquí como abogado de la paz. La era de la violencia ha pasado para Namibia y la totalidad del Africa austral". Las palabras de De Klerk sonaron ante miles de asistentes a la ceremonia pocos segundos después de que se arriara para siempre en Namibia la bandera de África del Sur. La multitud se congregó bajo una lluvia que no impidió que la antorcha de la independencia llegara hasta el estadio en el mejor estilo olímpico.

Desde primera hora de la tarde, a pesar de una tormenta implacable, miles de personas se agolparon en las proximidades del estadio atlético de Windhoek, capital de Namibia. La multitud desbordó la capacidad de 50.000 personas del recinto. Poco antes de la medianoche (hora española), De Klerk pronunció su breve pero esperanzador mensaje con vistas a la andadura de las futuras relaciones entre los Gobiernos de Pretoria y de Windhock. La independencia de Namibia marca el final de un capítulo y el comienzo de una nueva era para toda el África austral. Ésta es la culminación de las aplazadas negociaciones en las que nosotros, los africanos, hallamos una solución para un problema africano", afirmó De Klerk.

"Señor presidente electo", dijo De Klerk dirigiéndose a Sam Nujoma, hasta hace 10 meses exiliado y proscripto por su liderazgo de la SWAPO (organización armada contra la ocupación surafricana de Namibia), lás gentes de Suráfrica están conmigo al desearle a usted y a su pueblo de la nueva nación prosperidad y buena suerte". Posteriormente Nujoma prestó juramento de su cargo y recibió los símbolos de la investidura presidencial de manos del secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuellar

El valor de la negociación

El secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, que precedió a De Klerk en el uso de la palabra, afirmó que la independencia de Namibia pone de relieve la importancia de la negociación "en el arreglo de las disputas internacionales". Aprovechando su forzosa asistencia a las ceremonias que marcaron el fin de la última colonia africana, y con la mira puesta én el logro de la paz, Estados Unidos, la URSS y todas las partes implicadas en los diferentes conflictos que se libran en el Africa austral se ha lanzado a un apretado calendario de entrevistas.

"¿Quién iba a imaginar hace un año esta declaración de independencia en Namibia? ¿Quién iba a pensar siquiera en la posibilidad de cambios políticos en Suráfrica?, dijo el ministro de Exteriores soviético, Edvard Shevardnadze, antes de llegar a Namibia. El lunes hizo escala en Luanda, la capital de Angola, para entrevistarse con el presidente angoleño, Eduardo dos Santos. El ministro soviético no excluye que dentro de un año Angola recupere la paz que no ha conocido desde su independencia de Portugal, en el año 1975.

Shevardnadze mantendrá también reuniones con su homólogo norteamericano, James Baker, con el que tratará la próxima cumbre de Gorbachov y Bush. Se espera en Windhoek el anuncio de la fecha oficial de su reunión.

El ministro de Asuntos Exteriores soviético también hablará con el presidente de Suráfrica. De Klerk, a su vez, mantendrá un encuentro con Dos Santos sobre la reciente propuesta -bien acogida por Luanda- de desempeñar "un papel que facilite la solución del conflicto angoleño". Sin embargo, el grueso de las gestiones del presidente surafricano en Namibia se centran en torno a la discusión con el presidente de la SWAPO, Sani Nujoma, sobre el futuro de las relaciones entre ambos países.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de marzo de 1990

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