Cartas al director
i

Discurso dominante

En el artículo Tráfico y ciudad del ingeniero de caminos don Joan Olmos, publicado en EL PAÍS del 30 de enero, me llama la atención su referencia por dos veces al "uso inadecuado del automóvil" y, su alusión a la utilización de la bicicleta en ciudades europeas.No acierto a comprender a qué se refiere el autor en la expresión "el uso inadecuado". Creo que el principal problema del tráfico de Madrid es precisamente el no uso del automóvil. Bastaría que no hubiera un solo coche estacionado en las calles para que la circulación fuera excelente. Es lo que sucede en Manhattan. Hay muchas calles de Madrid, por ejemplo Cea Bermúdez, con siete carriles trazados, de los que solamente tres son utilizados para circular.

Considero que el automóvil es usado en Madrid porque no hay más remedio si se quiere llegar a un destino, aunque sea tarde y sufriendo los atascos; con unos transportes públicos sucios y primitivos, cuyos porcentajes de utilización obligada podrían determinarse como se hizo en Roma y ahora en Castellón: gratuito.

Madrid no es Amsterdam, paraíso de la bicicleta, ciudad horizontal, mitad surcada por canales concéntricos en hemiciclo, con 750.000 habitantes de alto nivel de educación ciudadana, con transportes acuáticos y tranvías cómodos escrupulosamente limpios, muy utilizados cuando nieva. Por esta impecable ciudad, como en las 17 restantes de Holanda, niños y personas de tercera edad van en bicicleta más que en automóvil. Éste es utilizado para viajar por unas magníficas autopistas rectas y horizontales que, con placer y sin peligro, he recorrido en mi coche.- Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 07 de febrero de 1990.

Lo más visto en...

Top 50