LA GRAN FIESTA DEL DEPORTE AMERICANO

Joe Montana dio un recital en la Super Bowl

Joe Montana rompió todas las previsiones y completó un día excepcional en la XXIV Super Bowl. Su equipo, los San Francisco 49ers, ganó en la madrugada del lunes a los Denver Broncos por 55 a 10, en Nueva Orleans, en una final histórica. Fue un día triunfal para Joe Montana, seleccionado como el jugador más valioso en una final por tercera vez en su carrera. Con este triunfo, los 49ers ganan 36.000 dólares (3,9 millones de pesetas) en premios por jugador, en un espectáculo que paralizó la vida de 200 millones de estadounidenses.

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Los 49ers y Joe Montana batieron juntos 25 récords e igualaron otros 18 en la gran fiesta del deporte estadounidense. El 55-10 (27-3 en el descanso) es el margen de victoria más amplio en una Super Bowl, superando el 46-10 que lograron los Chicago Bears hace cuatro años; el mayor número de puntos con seguido por un equipo; el segundo título de Liga consecutivo para los 49ers, y el cuarto de la década. Los Pittsburgh Steelers ganaron cuatro títulos de la Super Bowl en los años 70, dos de ellos consecutivos, pero ninguno de una manera tan convincente y arrolladora.Si la Super Bowl hubiese sido una final de fútbol, el marcador hubiera reflejado un 9-1. Los 49ers demostraron ser un equipo sensacional, uno de los más completos de la historia, y su victoria fue tan espectacular como humillante la derrota de los Broncos. Superaron a sus rivales en ataque, en defensa, y arrasaron en el marcador con ocho touchdowns (ensayos) a razón de dos de media por cada cuarto. De hecho, los 49ers bajaron el ritmo en el último cuarto, dando entrada a todos los reservas, incluido Steve Young como quarterback en sustitución de Montana, para que participasen en la fiesta.

"Los 49ers sólo han sido derrotados dos veces esta temporada", observó Dan Reeves, técnico de los Broncos. "Son pocos los que pueden dudar que ésta es una de las mejores plantillas en la historia".

Elway decepcionó

La Super Bowl se presentó como un duelo entre Joe Montana y John Elway, dos de los mejores quarterbacks de la National Football League. Pero Elway, de 29 años, decepcionó. Nunca pudo resolver la presión defensiva de los 49ers, y terminó apurando sus lanzamientos y cometiendo errores de bulto. Elway sólo completó 10 de sus 26 lanzamientos, para 108 yardas, no logró ningún touchdown (jugada de ensayo) y en dos ocasiones sus envíos fueron cortados. "No hay gran cosa que hacer frente a un equipo tan completo", dijo Elway. "Todavía tenemos que trabajar mucho para alcanzar su nivel. Pero me gustaría ganar la Super Bowl, aunque sólo fuese una vez. Esto es frustrante".

Joe Montana tuvo palabras de consolación para él: "Elway es un tipo fantástico. Si no hubiésemos sido nosotros los rivales, me gustaría que hubiese ganado". "La culpa no es de Elway", dijo Pat Bowlen, el dueño de los Broncos. "No estaba solo en el campo. Un equipo no te marca 55 puntos sólo porque tu quarterback no funciona bien".

Fue otro momento amargo y decepcionante para Elway y sus compañeros, que fracasaron en una final de Liga por tercera vez en cuatro años. Para colmo, Denver se apuntó su cuarta derrota en la Super Bowl, igualando un récord negativo que pertenece a los Minnesota Vikings, un récord que los Broncos habían jurado eludir. Su puntuación negativa es de 40 a 105 en sus cuatro derrotas en la Super Bowl.

Hay días en los que un jugador supera todas las expectativas. Eso le sucedió a Joe Montana en Nueva Orleans. Fue un monstruo. Batió un récord al efectuar cinco lanzamientos de touchdown, tres de ellos a Jerry Ryce, un alero veloz que fue el jugador más valioso de la final hace un año. Montana estuvo magistral a lo largo de todo el partido. Realizó hasta 13 lanzamientos con éxito durante el segundo y tercer período, y ganó un total de 297 yardas con sus envíos.

"No hay calificativos para alabar a Montana", declaró el técnico de los 49ers, George Seifert, el segundo entrenador en la historia que conquista la Super Bowl en su primer año como profesional. "Es el quarterback más grande que ha existido. Tiene mucha agilidad, conoce los esquemas ofensivos a la perfección, y es un gran competidor. Sus compañeros se inspiran en él. Todos le debemos nuestra fuerza mental".

Joe Montana completó 22 de los 29 lanzamientos, y suma un total de 83 de 122 en sus cuatro Super Bowl, para 1.142 yardas, otro récord en la final. Y lo que es aún más impresionante: todavía no le han cortado ni un solo balón. Con sus cinco touchdown aumentó su total a 11, otro récord.

Montana, modesto

Pero Joe Montana, de 33 años y en su 12º temporada como profesional, fue modesto en la victoria. "No me gusta hablar de mí y afirmar que soy un mito", dijo. "Eso es para las viejas glorias. Yo todavía soy joven y estoy en una buena condición física. No me preocupo de mi puesto en la historia". Montana, además, estuvo perfectamente rodeado por su defensa, que evitó que su líder carismático sufriese choques físicos contra sus rivales: "Nunca había tenido mejor protección de mis compañeros. Si esto sigue así, puedo seguir jugando durante muchos años".

Montana no es un charlatán. Deja que sus demostraciones en el campo sean el testamento de su grandeza. Cotizado en 1,2 millones de dólares (unos 132 millones de pesetas) y preparándose para renovar por dos veces esa cantidad, tiene todo lo que el americano medio ambiciona: fama, dinero y una modelo como esposa.

El próximo reto ya le espera: ganar su tercer título consecutivo y el quinto en su palmarés, algo que colocaría a los 49ers, ya sin ninguna duda, en el puesto más alto en la historia del fútbol americano. "Si mis chicos quieren el tercer título", dijo un eufórico George Seifert, "yo estoy encantado. Vamos a por él".

A Denver Broncos le faltó precisión y disciplina, virtudes que se mostraron ampliamente en los espectáculos que se presentaron antes del partido y durante el descanso. El más atractivo se presentó durante el descanso, y fue una celebración, estilo Nueva Orleans, del 40º aniversario de las caricaturas de Charly Brown y Snoopy, creadas por el dibujante Charles Schultz. Todo el festejo culminó en fuegos artificiales y un Feliz cumpleaños jazzístico para Charly Brown y compañeros. Todo esto en 30 minutos, los únicos 30 en que los Broncos pudieron disfrutar.

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