Ir al contenido
_
_
_
_

Dos empresas holandesas vertían bacterias y virus manipulados

Las empresas farmacéuticas holandesas Organon y Diosynth, filiales de la firma Akzo-Pharma podrían ser clausuradas por el Ministerio de Sanidad tras haberse descubierto en una inspección que sus laboratorios no destruían los microorganismos genéticamente manipulados (virus y bacterias, entre otros) con que trabajan. Éstos acabaron, por el contrario, en los desagües públicos, con el resto de las aguas sucias de ambos complejos o salieron por sus chimeneas.

Los hechos fueron comprobados por los inspectores del Servicio de Higiene Ambiental de la región de Brabante del Norte, quienes mostraron su asombro ante la vulneración sistemática de las normas nacionales que regulan actividades como éstas, calificadas de peligrosas o insalubres, efectuadas por ambas empresas. Según dichas disposiciones, todos los microorganismos genéticamente manipulados en un laboratorio deben ser destruidos allí, "a pesar de que su poder infeccioso sea mínimo y ya no puedan provocar enfermedades entre la población".

El caso de Organon y Diosynth es significativo ya que aparece tras la primera revisión de una larga serie proyectada por el Ministerio holandés de Sanidad en todos los departamentos universitarios, multinacionales y laboratorios farmacéuticos del país que manipulan microorganismos. Al parecer, Organon y Diosynth ni siquiera habían anunciado sus actividades a pesar de haber sido denunciadas en 1982 por los grupos ecologistas nacionales.

En los últimos 10 años han aumentado de forma notable en Holanda las demandas de permisos para operar genéticamente organismos en los laboratorios. Al principio de los años ochenta Sanidad recibía unas 30 solicitudes al año; en 1989 la cifra rebasó las 200.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_