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La ONCE y Berlusconi planean apartar a Anaya de la dirección del canal Telecinco

La reunión del Consejo de Gestevisión-Telecinco que se celebrará el próximo jueves abordará la destitución de los hombres que dirigen el canal de televisión, actualmente responsabilidad de Anaya, y propondrá su sustitución por otros más afines a la línea ONCE-Berlusconi. El grupo editorial Anaya está dispuesto a que Gestevisión-Telecinco pierda la concesión de un canal de televisión privada si en la reunión de la junta de accionistas del día 11 los "echan a patadas de la presidencia", según un portavoz de la editorial.

En vísperas de esta junta, convocada por Anaya a requerimiento notarial de la ONCE, los accionistas se han alineado en dos grupos enfrentados; por un lado, Anaya y Fernández Montreal, dueños del 40%; por otro, la ONCE, Berlusconi y Ángel Medrano.El citado portavoz de Anaya aseguró que si Germán Sánchez Ruipérez pierde la presidencia de Telecinco el próximo jueves, fecha en la que la junta de accionistas abordará la reforma de los estatutos de la sociedad y la revocación de los órganos directivos, "el canal no saldrá a flote, porque cualquier decisión que se tome a partir de ese momento será recurrida en los tribunales y la demora que ello conllevaría se traduciría en la pérdida de la licencia".

En vísperas de esta reunión decisiva, el enfrentamiento entre ambos grupos, lejos de mitigarse, se encona. El grupo Anaya, que representa al 40% del accionariado junto a su aliado Juan Fernández Montreal, dueño de Chocolates Trapa, mantiene sus acusaciones contra los representantes de Berlusconi. Según Pedro Higuera, consejero delegado de Gestevisión y hombre de Anaya, su grupo no está dispuesto a que PubliEspaña -filial española de PubliItalia, del grupo Fininvest- "venda la programación de Telecinco" sin consultar con ellos; tampoco acepta que el director general de Telecinco, Valerio Lazarov, haya firmado un contrato "leonino" para la instalación de Telecinco en Torre Picasso, cuando él disponía de mejor y más barata ubicación. Higuera denuncia también la deficiente gestión de los hombres de Berlusconi en la adaptación del edificio que albergará la producción de la cadena en Fuencarral: "Este edificio tiene problemas de licencias que impedirán su entrega dentro de los plazos para el inicio de la producción de programas".

Anaya acusa a Berlosconi de pretender ejercer un monopolio sobre los futuros beneficios publicitarios. Según Higuera, Berlusconi ha montado una estrategia que situaría en déficit la explotación de la cadena, mientras los beneficios recaerían en sociedades propiedad del italiano, (Videotime, RedEspaña y PubliEspaña). La primera abordaría la producción de programas, la segunda alquilaría la producción a Telecinco y otras cadenas y la última se quedaría con la exclusiva publicitaria.

En la distribución de competencias establecida en una primera etapa entre Berlusconi y Anaya, según fuentes publicitarias, los dos socios se repartieron la explotación de la programación. La básica recaía en Berlusconi y la de información y debates en Anaya. Este reparto no concuerda con la programación vendida por PubliEspaña, que sólo contiene un informativo de 15 minutos y que es rechazada por los actuales gestores de Telecinco.

La ONCE, molesta por la postura de Anaya se ha alineado con Berlusconi y está dispuesta a reformar los estatutos de Telecinco, revocar a la dirección y cambiar su sede. Esta decisión podría afectar a la editora del diario El Sol, promovido por Anaya, donde la ONCE posee el 18%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de enero de 1990

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