Un avión de la Casa Real marroquí perdió el rumbo y penetró sin identificarse en el territorio español

Un avión de la Casa Real marroquí con cuatro familiares del rey Hassan a bordo realizó el miércoles por la tarde un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Córdoba. La aeronave, un Gulfstream para el transporte de personalidades, fue interceptada por un caza español después de que entrara en el espacio aéreo nacional sin identificarse. Según fuentes del Ministerio de Defensa, el avión sufrió una avería cuando volaba de Rabat a Marraquech y perdió el rumbo. Los pasajeros regresaron inmediatamente a su país en un avión enviado especialmente desde Marruecos para recogerlos.

A las 14.35 del pasado miércoles, los sistemas de defensa aérea española detectaron un objeto no identificado que volaba sobre la vertical de la ciudad marroquí de Tánger, rumbo a la península, a una altura de 7.500 pies y con una velocidad de 200 nudos. Se trataba, según se supo luego, de un birreactor de la Casa Real alauí, un Gulfstream para el transporte de personalidades, de características similares al Mystère, que se había averiado cuando realizaba un vuelo interno de Rabat a Marraquech.Desde el centro de control de Sevilla se intentó, sin éxito, contactar con el aparato, con el objetivo de que se identificara, tras comprobar que no se trataba de ningún vuelo previsto. En virtud de un acuerdo recíproco los aviones de Estado, militares o civiles, de Marruecos no necesitan un plácet previo para sobrevolar España, pero sí deben comunicar su ruta, lo que el citado avión no hizo.

En el momento en que penetró en el espacio aéreo español, por Véjer de la Frontera (Cádiz), un caza Mirage F-1 de la Fuerza Aérea española, de los que están permanentemente preparados dentro de la red de alerta aérea, despegó desde la base de Los Llanos (Albacete) para interceptarlo. El encuentro entre las dos aeronaves se produjo al sur de Morón de la Frontera (Sevilla), mientras el birreactor marroquí realizaba vuelos circulares sobre Antequera (Málaga), Loja (Granada), Lucera (Córdoba) y Écija (Sevilla).

Aterrizaje de emergencia

Después de que el avión de la Casa Real indicara al caza, siguiendo el código internacional de señales, que no le funcionaban los sistemas de radio, el F-1 le guió, a través de un hueco entre las nubes, hasta el aeropuerto de Córdoba. A las 16.15 horas, el Gulfstream fue autorizado, mediante una bengala, a tomar tierra en el aeródromo andaluz, cerrado al tráfico comercial desde hace más de cuatro años.

El aterrizaje resultó suma mente dificultoso, debido a las estrechas dimensiones de las pistas. El piloto tuvo que emplear a fondo el sistema de frenado, como demuestra el estado en que quedaron las cubiertas y el rostro lívido que tenían los tripulantes al bajar del aparato, según manifestaron los empleados del aeródromo.

El piloto de la aeronave, Ahmed Boudrid, explicó que había salido a mediodía de Rabat, rumbo a Marraquech, y que una avería le dejó sin sistemas de comunicación ni instrumentos de navegación. En un primer momento, intentó ganar la costa para guiarse por la misma, pero las malas condiciones metereológicas le obligaron a alejarse de la zona y a situarse por encima de las nubes, lo que le privó de visibilidad y acabó por hacerle perder el rumbo.

En el avión viajaban diez personas: cuatro tripulantes, una azafata, un coronel y cuatro miembros de la familia real marroquí, según el gobernador civil de Córdoba, Gregorio López. Dos de los familiares de Hassan eran hombres jóvenes, quizá alguno de los príncipes, y los otros dos, mujeres de edad avanzada.

Mutismo sobre los pasajeros

Ni las autoridades españolas ni la embajada marroquí en Madrid han querido revelar la identidad de estos seis pasajeros que, media hora después de llegar a Córdoba, se trasladaron en aerotaxi a Sevilla. A las 17.35 del miércoles, otro avión GuIfstream de la Casa Real alauí, enviado especialmente para recogerles, salió de la capital andaluza, rumbo a Marruecos, con ellos a bordo.

El avión averiado, con los cuatro integrantes de la tripulación, que se negaron a realizar declaraciones, quedó en el aeropuerto cordobés, a la espera de que técnicos británicos lleguen a la ciudad andaluza para repararlo.

Varios expertos consultados por EL PAÍS coincidieron en que un fallo en el sistema eléctrico debió ser la causa de la avería que dejó sin instrumentos de navegación ni de comunicación al aparato de la Casa Real marroquí y consideraron coherente la versión del piloto de que las condiciones metereológicas le privaron de visibilidad y acabaron por hacerle perder el rumbo.

Fuentes del Ejército del Aire descartaron que el insólito vuelo tuviera como objetivo detectar los sistemas de defensa aérea españoles o realizar alguna misión de espionaje, ya que el aparato no va dotado con los sistemas electrónicos necesarios para este tipo de misiones.

No hubo peligro

Las mismas fuentes señalaron que en ningún momento se produjo riesgo alguno de colisión con otra aeronave, ya que a 7.500 pies no existe tráfico comercial, pues los pasillos aéreos se sitúan a mayor o menor altitud y esa altura se reserva para los vuelos visuales, como el que realizaba el avión de la Casa Real marroquí.

Portavoces oficiales del Ministerio de Defensa coincidieron en señalan que no hubo peligro en ningún momento, salvo quizá el existente para el propio aparato, derivado de su escacez de combustible. Estos portavoces agregaron que el incidente "ha servido para demostrar la eficacia y el buen funcionamiento del sistema de alerta aérea, así como de los mecanismos de intercepción y ayuda á la navegación".

La embajada marroquí en Madrid mantuvo un mutismo total en torno al suceso. Casi 24 horas después de que concluyera, la oficina de prensa de la delegación diplomática se limitó a informar de que un avión de su país se vió obligado a aterrizar en Córdoba por "deficiencias de vuelo", pero no quiso confirmar si dicho aparato pertenecía a la Casa Real alauí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 04 de enero de 1990.

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