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Tribuna:LAS CONSECUENCIAS DEL 14-D

Algo más que un recuerdo

El primer aniversario de la huelga general del 14-D constituye un momento idóneo para la reflexión. El autor analiza los ejes del debate social con el objetivo de plasmar la voluntad de lucha y de negociación con vistas a la consecución de los cambios demandados por los sindicatos hace ahora un año.

Hace unos días que se ha cumplido el primer aniversario de la histórica jornada del 14 de diciembre de 1988. La dirección confederal de la USO ha decidido celebrar esta efeméride considerándola un momento. oportuno para la reflexión sobre este año transcurrido y de movilización reivindicativa para el inmediato futuro.Para la USO, no se trata de una celebración nostálgica o retórica; no creemos en la magia de las fechas mágicas. Se trata de reiterar razonadamente que el 14-D fue necesario y justo en sus causas y positivo en sus efectos, y que sus reivindicaciones sociales y solidarias, así como la exigencia de una mayor democracia social y económica, siguen vivas y vigentes.

Para la USO, los ejes centrales de esta campaña de reflexión y movilización que preparamos con ocasión del primer aniversario del 14-D son los siguientes:

1. El 14-D tuvo un efecto global altamente positivo en la medida que situó bruscamente la primacía de lo social en el centro mismo del debate político y económico de este país. Hoy, las mayorías trabajadoras, los sindicatos, los partidos, incluso el Gobierno a su manera, tenemos muy claro que la democracia es, a la larga o a la corta, incompatible con la injusticia del desempleo endémico, de la desprotección, la desigualdad, la marginación social y la pobreza, y que no hay crecimiento económico válido y estable si no está basado y va paralelo a imperativos de redistribución y de justicia social. No es casual que todos los partidos políticos hayan dedicado especial atención en sus programas electorales a las demandas sociales más apremiantes. Es la sombra alargada y en positivo del 14-D.

2. Abundando en lo anterior, este primer aniversario es ocasión óptima para que la USO recuerde a los partidos -del Gobierno y de la oposición- sus promesas electorales en materia social y la exigencia de un cumplimiento estricto de las mismas. No podemos y no debemos tolerar que las fuerzas políticas -los gobiernos en especial- sigan violando el contrato que suscriben con el pueblo al pedir el voto para sus programas.

Deuda social

3. En este aniversario del 14-D hay que reclamar con fuerza que el Gobierno pague la deuda social contraída en 1989 con los colectivos a su cargo (parados con subsidio, pensionistas, funcionarios públicos, perceptores del salario mínimo), pues es su frivolidad al calcular una inflación muy por debajo de la real la culpable de que esos colectivos hayan visto mermado su ya precario poder adquisitivo.

4. Asimismo, ese error gubenamental en la previsión de inflación para 1989 afecta a más de tres millones de trabajadores con aumentos salariales pactados en convenios que se han visto desbordados por el dichoso error, y ello ateniéndonos al IPC oficial, que a todas luces está manipulado y no refleja en absoluto los aumentos reales de precios de los artículos de consumo básico (alimentos, vivienda, vestido, educación). La campaña en este primer aniversario del 14-D ha de ser ocasión para preparar y -exigir la revisión salarial de los miles de convenios afectados. Es una batalla previa a la negociación colectiva de 1990 y que va a influir decisivamente en el desarrollo de ésta.

5. Durante esta campaña hay que calentar motores con vistas a la próxima negociación colectiva de 1990. Es una ocasión para empezar los preparativos en las empresas, con los delegados para empezar el proceso de información, de discusión, de consulta, con vistas a la elaboración de las plataformas concretas de convenio. La USO plantea tres grandes orientaciones y objetivos ante esta negociación colectiva de 1990:

a) Defensa del poder adquisitivo de los trabajadores ocupados, con aumentos salariales basados en cálculos de inflación propios y no en previsiones gubernamentales erróneas e inservibles por cuanto no reflejan el impacto real de los precios sobre las economías de las mayorías trabajadoras.

b) Reducción de jornada en la perspectiva de las 35 horas semanales, que es el objetivo propuesto por la CES para todo el ámbito europeo en función de un mejor reparto del trabajo existente.

c) Defensa y promoción del empleo, protección de la eventualidad laboral e incorporación de los traba adores afectados a los convenios, cláusulas de control sindical frente a los abusos y fraudes patronales en las contrataciones eventuales.

6. En este primer aniversario del 14-D hemos de dejar muy clara nuestra frontal oposición a cualquier tipo de ajuste económico que recaiga sobre las espaldas de los trabajadores en forma de recortes salariales presupuestarios de los gastos sociales. Nadie ha hablado de ese ajuste durante la reciente campaña electoral política. Hemos de alertar a los trabajadores ante el riesgo de que ese ajuste se pretenda imponer por sorpresa una vez pasadas las elecciones políticas. Reconocemos que la llamada economía española sufre serios desequilibrios -una inflación incontrolada, un tremendo déficit comercial exterior, etcétera-, pero esos desequilibrios, ese famoso recalentamiento, son el fruto de un tipo de crecimiento desordenado, especulativo e injusto. La economía de los trabajadores y de los millones de pensionistas, parados o pobres no está recalentada. El ajuste o enfriamiento hay que aplicárselo a los especuladores inmobiliarios, a las rentas especulativas, a los que se benefician de forma parasitaria y suntuosa de un crecimiento económico que es fruto del esfuerzo y los sacrificios de la mayoría social.

Voluntad de lucha

En este primer aniversario del 14-D hemos de dejar muy clara nuestra voluntad de lucha y de negociación para lograr cambios profundos en materia social y en lo que se refiere a racionalizar un crecimiento económico al servicio de las mayorías. De lo contrario, el 14-D no será sólo una fecha para el recuerdo, sino una experiencia necesaria e inevitablemente repetible.

Manuel Zaguirre es secretario general de la USO.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de diciembre de 1989