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Crítica:FLAMENCO

La fuerza de Ketama

Ketama tiene fuerza, indudablemente: la que le da un público joven que vibra con su música, que llena sus conciertos a tope, que se identifica al ciento por ciento con su forma de hacer. Tiene también la fuerza de su propia música, vibrante, vital, arrolladora, en la que ellos se vuelcan a tumba abierta, viviéndola como si cada concierto fuera el concierto de sus vidas. Y lo es, seguramente, y por eso conectan de forma tan definitiva con quienes les escuchan.El concierto fue realmente formidable. El grupo va recuperando una línea más flamenca que en sus comienzos, y creo que es un gran acierto. Porque ellos tienen ese sello en sus raíces, y lo demás lo tienen todos los grupos que andan por estos mundos. El grupo lo articulan, indudablemente, los flamencos: José Soto, Sorderita; Juan, Antonio y José Miguel Carmona, los tres Habichuela, que son ciertamente unos artistas increíbles, que lo hacen todo con pasión inagotable, sin hacer de menos al resto de los músicos acompañantes, buenos, creativos y capaces de seguir a los flamencos. Y por si los citados fueran pocos, introducen unos números de baile flamenco por Loly Habichuela y Antonio Canales -soleá y bulerías- que acabaron de enloquecer a la audiencia. Loly y Canales bailaron admirablemente, con nervio y disciplina, ateniéndose ejemplarmente a lo que de ellos se exigía.

Ketama

Colegio mayor San Juan Evangelista. Madrid, 17 de diciembre.

Hubo la pequeña historia al margen, claro. En los contados momentos de silencio, de pronto se oía una voz de niño que llamaba: "¡Papá!", "Hola, tío". Alguno que no levantaba un palmo incluso subió al escenario con desparpajo. Y es que había unos cuantos Sorderitas y Habichuelitas en la sala, quienes dentro de algunos años, pocos, reeditarán los laureles de sus mayores. Seguro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de diciembre de 1989