Por consejo médico

Un investigador de EE UU quiere implicar a los facultativos españoles en la lucha antitabaco

El hallazgo más importante, desde 1970, sobre cómo dejar de fumar es "la influencia que el médico, en su consulta, puede tener sobre cada paciente para ayudarle a ello". Así lo cree el doctor Leif Solberg, especialista en medicina familiar, durante los últimos cinco años director de un proyecto del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, que investiga los métodos para que los médicos puedan ayudar a sus pacientes a dejar el tabaco. Solberg está en España para explicar su programa e introducirlo en los hospitales y ambulatorios de nuestro país.

El ejemplo norteamericano es elocuente: tres cuartas partes de fumadores de los Estados Unidos respondieron que habían dejado de fumar "por consejo del médico". El 48%, por ruego de la familia; el 46%, por prohibiciones en el lugar de trabajo; debido al incremento de los impuestos sobre el tabaco, el 34% y a campañas antitabaco, el 15%.Pese a estos datos, Solberg opína que los médicos "se han sentido poco efectivos" en la lucha antitabaco. Esto es así porqe "no saben cuántos de sus pacientes fuman. Prestan más atención a los fumadores que son más resistentes a dejarlo. No tienen recordatorio para discutir sobre el hábito de fumar. Carecen de información de las conversaciones sobre el tabaco que mantuvieron con el paciente en visitas anteriores. A veces sus abordajes son ineficaces, porque usan el miedo o la culpabilidad del paciente. No pueden ofrecer ningurta ayuda específica si el fumador lo desea. No pueden ofrecerle ayuda después de que el fumador ha dejado de hacerIo, y desconocen los resultados posteriores".

Tres minutos

Un equipo de investigadores inició hace cinco años un programa con los pacientes de una clínica para ayudarles a dejar de fumar. El tiempo que el médico dedica a cada fumador debe ser inferior a tres minutos v se aprovecha el momento de la consulta sin interferir en la misma. Un año después el 25% de los fumadores dejaron su hábito de fumar y a los 15 meses se multiplicó por cinco el número de fumadores que dejaron el tabaco.El doctor Solberg explicó a sus colegas de Zaragoza los puntos claves del programa: se debe identificar al fumador en el historial clínico con un método de recordatorio para el médico mediante una ficha de fumador en la que se anotan las indicaciones de cada visita. El tercer elemento es el mensaje que el médico da al paciente en cada visita. "Es importante evitar los debates sobre el tabaco, hay que ser amables e intentar ayudar". El acercamiento por parte del facultativo puede darse con frases como: "Pienso que es muy importante para su salud que deje de fumar". Y luego las preguntas exploratorias: "¿Está dispuesto a dejar de fumar? ¿Quiere fijar una fecha? ¿Le gustaría que le ayudaran? ¿Podemos llamarlo para ver si necesita ayuda?".

Hay que estimular al paciente mediante felicitaciones, según sus progresos. El investigador reconoce que "no hay método que no exija esfuerzo personal y fe sincera para obtener el éxito". Es importante "dar el mensaje en un ambiente apropiado en el que se refuercen las actitudes favorables a dejar de furnar". Es básico apoyar y asistir al fumador que desee dejarlo mediante folletos u otros soportes.

En algunos casos se administra el llamado "chicle con nicotina", único producto farmacológico empleado en este método. Como seguimiento de la evolución, se recomienda "el consejo médico en cada visita y la llamada telefónica de la enfermera".

El equipo investigador evaluó los resultados después de cuatro años de aplicar el programa con 834 fumadores que pasaron por la clínica, el 57% eran mujeres y la edad media de 33 años; 641 se habían visitado en la clínica en dos o más ocasiones, de ellos el 25% habían dejado de fumar la última vez que visitaron el centro médico. A 353 se les hizo un seguimiento de un año o más. De ellos, uno de cada cuatro dejó de fumar.

Experiencia piloto

Las tres cuartas partes dejaron de fumar solamente con la ayuda del consejo médico y el seguimiento telefónico de la enfermera. El 79% consideró correcto el esfuerzo de la clínica y las tres cuartas partes se sintieron satisfechos con el servicio médico prestado. En Aragón, donde más de la mitad de los centros médicos se ha sumado al programa, se hizo un experimento piloto con 150 fumadores, divididos en dos grupos, en un centro de salud de Daroca (Zaragoza). Los que recibieron consejo médico y posterior seguimiento dejaron de fumar en un 25%, mientras que los que sólo recibieron consejo lo hicieron el 11%.Fumar no sólo es perjudicial para la salud sino que, en opinión de Solberg, es una enfermedad en sí. Los médicos serán más activos a la hora de ayudar a los pacientes que quieran dejarlo cuando consideren que el tabaquismo es una enfermedad. En Estados Unidos los fumadores pronto estarán en minoría y para el futuro el objetivo es conseguir que se reduzca a menos del 10% de la población.

En los países anglosajones, donde hace diez años se fumaba más, disminuye el número de adictos, mientras que en España se incrementa. Aunque no existe una razón clara, se cree que es debido a los cambios económicos y a motivos socioculturales. También influye el hecho de que los médicos y enfermeras españoles dan un porcentaje alto de fumadores, el mayor de Europa y más que en Estados Unidos.

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