EL FIN DE UNA DICTADURA

El Gobierno pinochetista, disgustado

J. C. El Gobierno del general Augusto Pinochet ocultaba a duras penas el disgusto que le produjo el resultado de la elección presidencial con el triunfo del candidato opositor. El ministro del Interior, Carlos Cáceres, al anunciar, poco antes de la medianoche del jueves, la victoria de Patricio Aylwin, felicitó en un comunicado a "todos los chilenos", "a las fuerzas armadas y carabineros", pero no incluyó en sus, deseos de felicidad al presidente electo.

Pinochet tuvo un día tranquilo y dio muestras de la sorna que le caracteriza. En esta ocasión no estaba en juego su candidatura, como en el plebiscito del 5 de octubre de 1988, cuando triunfó el no a su persona. Ante el poco habitual acoso periodístico, sólo en una ocasión perdió Pinochet los estribos en público. Fue en el momento de emitir su voto, ante una pregunta que le lanzó tina periodista extranjera. Pinochet replicó: "Éste es un problema de nosotros y no de ustedes, que son unos intrusos".

Después matizó su salida de tono explicó que está "sentido con los chilenos, porque han perdido el concepto de nacionalidad, han aceptado que un montón de señores de afuera vengan a revisarnos. ¿Qué se han imaginado'? Este se debe a que de afuera vienen a controlar en qué se invirtió la plata que le dieron a los partidos políticos".

Por la tarde, cuando la victoria de Aylwin ya estaba cantada, Pinochet intercambió unas palabras con los periodistas que cubren la información de La Moneda. "Aquí se ha desarrollado un proceso eleccionario muy normal, casi sin incidentes. Los ha habido, pero muy pequeños. Lamentablemente, asesinaron a un carabinero. Estos caballeros han dado la nota alta asesinando a este hombre, pero en, general ha habido tranquilidad, porque existe un concepto muy claro de lo que es un proceso eleccionario". A la pregunta de a qué atribuye la mayoría de Aylwin, respondió: "A que están bien organizados, pues. Saben hacer las cosas, y nosotros, no".

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