Los Vandellos flotantes
Nuestro Gobierno hace estos días un gran alarde ordenando, a través de Industria, la suspensión del funcionamiento de la accidentada central de-Nandellés, presumiendo de exigente, de estricto. Ha sido un golpe teatral, ejecutado por las marionetas del guiñol psocialista, entre las que figuran la directora general de Protección Civil, el gobernador, etcétera, en elpapel de Jaimitos buenos, que golpean con el garrote del Penta a las malas brujas de las eléctricas, quienes, también muy en su papel, chillan histéricas la estrechez del Gobierno para con ellas. La ciudadanía, ante tal espectáculo, grita alborozada en las manifestaciones pidiendo les den más estacazos (las brujas siempre se merecw etacazos), y el Gobierno levanta la garrota una vez más y amenaza con la multa máxima (100 millones). Todo muy edificante.Pero esta parafernalia se compadece mal conlas realidades: la multa máxima representa los ingresos de apenas unas horas de explotación de las eléctricas. Las reparaciones exigidas las pagarán los ciudadanos con incrementos de tarifas. La central volverá a funcionar, se pongan como se pongan los vecinos. Con todo, no es esto lo peor: el Gobierno, que presume de estricto control con las centrales fijas, ejercita la política del avestruz con las decenas de centrales nucleares móviles que, basadas en portaviones, submarinos y otros buques norteamericanos y británicos, andan rondando los puertos españoles más superpoblados: Barcelona, Palma, Vigo, El Ferrol, Málaga, Rota o Gibraltar. Estos Vandellós flotantes, además del reactor,-suelen llevar un buen cargamento de bombas atómicas, para aumentar infini tamente el riesgo en caso de accidente. No tienen ninguna protección inferior que pueda evitar, si se funde el núcleo, que éste se disperse y provoque enormes y permanentes fugas irreparables. Estos reactores navegan perma nentemente entre rocas, escollos, arrecifes y otros barcos. Y aquí, donde más falta nos hace, el Gobierno esconde la cabeza.- Pedro Prieto Pérez. .
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