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Los escoltas del vicepresidente sirio serán juzgados por los daños en un local de Marbella

Los escoltas de Rifaat el Asad, vicepresidente de Siria, serán juzgados en España por los destrozos ocurridos en un restaurante de Marbella. Carmen Martínez Ruiz, dueña del local, ha solicitado al Defensor del Pueblo que la ampare ante las presuntas coacciones recibidas por "personas al servicio de Asad".

Fuentes del Defensor del Pueblo, cuyo titular es Alvaro Gil-Robles, han señalado que esa oficina estudia la queja. El juicio de faltas contra los escoltas de Rifaat, cuyo hermano es el presidente de Siria, Hafed, se iniciará el próximo día 12 en Marbella. La magistrada Blanca Díez García, titular del Juzgado de Distrito número 1 de Marbella, será la encargada de dictar sentencia.El juicio es consecuencia de la denuncia presentada por Carmen Martínez, dueña del restaurante Montecarlo de Marbella, quien manifestó que el 13 de agosto de 1988 su local fue asaltado por "una quincena de árabes" para amedrentarla y obligarla a abandonar el negocio, situado en la urbanización Benabolá -en las inmediaciones de Puerto Banús-.Para Carmen Martínez, el motivo de esta presión se debe a que Rifaat el Asad tiene intereses económicos en toda la urbanización.

En las diligencias abiertas por el caso han declarado cuatro personas, que han negado haber realizado cualquier presión a Carmen Martínez: Zreik Malek, nacido en Marruecos; Georges Saliba, líbanés, y los sirios Hassan Munir y Samir Houssrey. Malek reconoció a la autoridad judicial que es el jefe de seguridad de Rífiaat cuando éste se desplaza a la Costa del Sol.

Carmen Martínez en su escrito al Defensor del Pueblo señala que es dueña del restaurante en el complejo de Benabolá, "en el que casi la totalidad de los locales comerciales son propiedad de Rífaat el Asad".

"Desde el mes de julio de l987", según esta reclamación, " empezó a haber problemas con pr9pietarios españoles de viviendas, que tuvieron que abandonarlas, debido a las amenazas con armas y perros de los guardaespaldas de Riflaat el Asad. Y por lo que a mí respecta, desde que abrí mi negocio, en el mes de mayo de 1988, vengo siendo coaccionada por personas al servicio del citado señor Asad para que cierre.el establecimiento".

"Al principio se limitaban a insultarme, ahuyentando a posibles clientes; posteriormente montaban guardia provistos de armas en la puerta de mi restaurante. El 13 de agosto de 1988 entraron en el restaurante, me golpearon y lo rompieron todo, produciendo daños valorados en 1.623.615 pesetas", agrega Carmen Martínez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de diciembre de 1989