El INH busca una solución para que Repsol Petróleo comercialice al margen de Campsa

El principal órgano de gobierno del grupo público petrolero Repsol, propiedad del Instituto Nacional de Hidrocarburos (INH), vive una etapa de indefinición tras la decisión de aminorar el proceso de segregación de Campsa. Óscar Fanjul, presidente de la entidad, impulsor de la operación, se enfrenta ahora a la necesidad de enderezar la trayectoria y aclarar el futuro de su filial Repsol Petróleo, para la que estaba pensado el cambio y cuyo objetivo es alcanzar el comienzo de la liberalización de los precios de la gasolina como comercializadora no dependiente de la distribuidora Campsa.

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El objetivo de Repsol Petróleo -antigua Empresa Nacional de Petróleos (Enpetrol)- de convertirse en sociedad comercializadora, además de refinera, es compartida por el presidente (le la empresa, Juan Sancho Rof, y por el del holding, Óscar Fanjul, y peor visto por el de Campsa, José Luis Díaz Fernández, que ha evitado cualquier protagonismo. En esa línea, además, se trazó la estrategia para modificar la actual estructura de Campsa y desgajar la actividad comercial de la logística.Según los planteamientos emanados de Castellana, 89, sede del holding público, Campsa se centraría en el control de la red de distribución con participación de todos sus socios, como hasta ahora. El área comercial, basada en la gestión de las estaciones de servicio, quedaría dispersada entre todos los socios de acuerdo a su participación porcentual en el capital de la compañía.

Este diseño obtuvo el apoyo inicial de la Compañía Española de Petróleo (CEPSA), principal accionista privado de Campsa, con el 15%. Sin embargo, los otros socios, Petróleos del Mediterráneo (Petromed) y Ercros, con el 7,7% y el 5,9% de participación respectivamente, se opusieron al proyecto después de haberse sentido marginados del mismo y manifestar que se habían enterado de las intenciones de Repsol por la Prensa. La otra empresa con acciones de Campsa, Petronor -con el 13,3 %-, está ahora controlada por Repsol.

Posteriormente, y ante la falta de acuerdo en el Consejo de Administración de Campsa y el revuelo originado en el mismo por los representantes de Petromed (Javier Santamaría) y Ercros (Javier Vega de Seoane), el proceso ha quedado paralizado. Fuentes habituales de Repsol han confirmado que esto supondrá que durante el próximo año no se tome ninguna medida al respecto.

Esta decisión, en la que ha intervenido personalmente el presidente del holding, ha provocado serias discrepancias en el serio de la dirección del holding público. Repsol considera que la aminoración puede producir un retraso sin justificación en el proceso de adaptación a la Comunidad, sobre todo cuando a mediados de 1990 van a comenzar a liberalizarse los precios de las gasolinas.

Independencia

Fanjul, tras anunciarse el brusco frenazo, estudia la forma de reiniciar el proceso con el objeto de conseguir cuanto antes el fortalecimiento de su filial Repsol Petróleo. Esta empresa aspira a ser como todas las multinacionales del sector y por ello quiere comercializar sus productos y no depender de una distribuidora.

La misma postura parece sostener CEPSA, aunque no tiene excesivas preocupaciones, según una fuente de la empresa controlada por el Banco Central. Petromed está más centrada en conseguir una participación de BPMed, participada al 50% con BP, en Campsa, y Ercros quiere mantener una empresa que garantice la distribución.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 06 de diciembre de 1989.

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