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ECOLOGÍA

El 'agujero de ozono' de la Antártida se va cerrando

El agujero de ozono que existe en la estratosfera a la altura de la Antártida se está cerrando. El hecho coincide con la llegada de la primavera austral, según ha anunciado Walter Komhir, de la Administración Norteamericam para la Atmósfera y los Océanos (NOAA). Asimismo, Juan Ignacio Fontán, del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), que acaba de regresar de la base argentina de Marambio, en la Antártida, donde ha estado midiendo junto a Javier Cacho, del mismo organismo, las concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) y los niveles de radiación ultravioleta en la atmósfera antártica, coincide con la apreciación de la NOAA.

"Nosotros también hemos constatado este fenómeno", comentó ayer a este periódico Juan Ignacio Fontán. "Este es un proceso natural que se produce a mediados de noviembre en esa zona. Hemos medido las concentraciones de NO2, que fueron muy pequeñas durante el período que duró el agujero, pero a mediados de noviembre vimos que esos índices subían, lo que confirma que se estaba cerrando el agujero de ozono por el recalentamiento de la atmósfera".

Rayos ultravioleta

"De cualquier forma", continúa Fontán, "hemos medido niveles de radiación ultravioleta muy superiores a lo normal, lo que indica que el agujero está ahí".Se cree que el deterioro de la capa de ozono, que nos protege de la radiación ultravioleta del Sol, se produce sobre todo por la incidencia de los gases clorados contenidos en los clorofluorocarbonos (CFC) y los halones que ciertas industrias y productos aerosoles emiten a la atmósfera. Los científicos piensan que un aumento de la incidencia de estos rayos ultravioleta debido a la desaparición de la capa de ozono atmosférico puede acarrear serios trastornos tanto para la salud humana como para los ecosistemas en general.

Desde que el fenómeno fue descubierto en 1985, cada año a finales de agosto se empieza a producir un adelgazamiento de la capa de ozono estratosférico debido a una fuerte masa de aire o torbellino polar que aisla la atmósfera del continente antártico del resto del planeta. Las temperaturas en la alta atmósfera descienden a 80 grados bajo cero.

Los cristales de hielo que se producen en esas latitudes aumentan la eficacia del cloro en la destrucción del ozono, pero con la llegada a la Antártida de temperaturas más altas y de vientos de otras latitudes ricos en ozono éstos se mezclan con los vientos polares y el agujero se cierra. Durante 1987 y este año el fenómeno ha durado más de lo previsto y los científicos no comprenden del todo este proceso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de diciembre de 1989