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EL DEBATE DE INVESTIDURA

Suárez se presenta como adalid de una "oposición constructiva" al PSOE

El presidente del Centro Democrático y Social (CDS), Adolfo Suárez, protagonizó ayer una intervención de guante blanco en el debate de investidura, que resultó un auténtico contrapunto respecto a las posiciones mantenidas por los portavoces de la oposición que le precedieron. Suárez reconoció en su intervención su voluntad de hacer "una oposición constructiva al candidato González", con el que "estamos de acuerdo con algunos aspectos de la política que nos ha anunciado, pero existen también notables discrepancias e interrogantes que sólo su actuación futura puede despejar".

El guante blanco lanzado por Adolfo Suárez fue recogido, y agradecido, por el candidato a presidente, Felipe González, quien asumió buena parte de sus propuestas: la institucionalización de las rondas de contactos con los partidos firmantes del pacto antiterrorista; la aceptación de una comisión que estudie la reforma del reglamento del Congreso para vitalizarlo; la creación de otra comisión para paliar las irregularidades electorales; la puesta en marcha de una subcomisión de Defensa para estudiar el modelo adecuado de Fuerzas Armadas, incluida la reducción del servicio militar; y el estudio de otros modelos alternativos de funcionamiento para Radiotelevión Españaola (RTVE).Suárez reconoció, desde el comienzo, aciertos y deficiencias en la política del Gobierno del PSOE. En el terreno de los aciertos, destacó las líneas generales de la política antiterrorista, de la política económica y la europea. En el campo de las deficiencias, apuntó "el [mal] funcionamiento de muchas de las instituciones, el deterioro e insuficiencia de los servicios públicos y los desequilibrios socioeconómicos, especialmente el déficit y la inflación".

Entre las deficiencias institucionales destacó el escaso prestigio del Parlamento "por su alejamiento de la sociedad", la lentitud de la justicia y la conversión de RTVE en un "instrumento de propaganda del partido gubernamental". La denuncia de estas deficiencias fue acompañada con propuestas concretas como la reforma del reglamento del Congreso, el aumento de dotación de medios materiales para la Administración de la justicia o la mayor independencia del Consejo General del Poder judicial y de la RTVE, mediante su desvinculación de los partidos.

Réplica de González

Felipe González asumió una parte de tales protestas, como el estudio de la reforma del reglamento del Congreso y de la RTVE, pero se mostró escéptico respecto a que un fuerte incremento presupuestario para dotar de medios materiales a la Administración judicial se traduzca en una mejora de su eficacia proporcional al esfuerzo económico.

En el terreno autonómico Suárez propuso cerrar el proceso en esta legislatura por la vía de la reforma de los estatutos de las autonomías acogidas al artículo 143 de la Constitución, mientras que González se mostró partidario de estudiar ámbitos competenciales y no proceder a una reforma estatutaria.

Respecto a la política económica, Suárez señaló que "el tratamiento parlamentario de cuanto afecta a las políticas económica y presupuestaria, contempladas ambas desde la perspectiva y la integración de España en el mercado único [europeo], será un indicio no sólo de este cambio anunciado en la manera de gobernar, sino también de un planteamiento político que se proponga dotar de mayor prestigio a las instituciones".

Suárez, que en todo momento fue coherente con su planteamiento de "oposición constructiva", terminó asegurando que se alegraría "infinitamente" si en el futuro tuviera que arrepentirse de haber negado su apoyo a Felipe González en la actual legislatura, como en el pasado se arrepintió de haberle apoyado en 1982.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de diciembre de 1989

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