Crítica:MÚSICA CLÁSICACrítica
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Del aburrimiento a la brillantez

La Filarmónica de Varsovia nació con el siglo. Witold Rowicki (a quien estaba dedicado el concierto) fue su director durante casi 30 años. Bajo la batuta de su actual titular, K. Kord, es una orquesta compacta, de sonido algo seco. El equilibrio del conjunto está por encima de los valores individuales y, a juzgar por lo oído en Madrid, los resultados de sus prestaciones varían en función del repertorio escogido.Así, tras un discreto y anodino Nocturno y tarantella, de Szymanowsky, ofrecieron un aburrido y rutinario Concierto para piano y orquesta número 3, opus 37 en do menor, de Beethoven. A ello contribuyó la presencia como solista de Elena Bashkirova, hija del famoso pianista y pedagogo Dimitri Bashkirov. La joven hizo una interpretación mecanicista y con errores.

Orquesta Filarmónica de Varsovia

Director titular: Kazimierz Kord. Obras de Szymanowsky, Beethoven y Shostakovich. Ciclo Orquestas del Mundo (Ibermúsica). Auditorio Nacional. Madrid, 18 de noviembre.

Afortunadamente, todo se transformó en la segunda parte. La Sexta sinfonía en si menor, opus 53, de Shostakovich surge con posterioridad a las acusaciones de desviacionismo artístico emitidas contra el compositor por el diario oficial Pravda en 1936. La enorme originalidad e inventiva de la obra fue servida por los músicos polacos con una obertura vibrante y unitaria, chispeante y con acertada distribución de planos sonoros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 19 de noviembre de 1989.

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