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Leonardo Milla: "Laia no se ha hundido"

El presidente de la editorial confía en la intervención de un grupo inversor

El presidente del Consejo de Administración de Laia, Leonardo Milla, fue localizado ayer por EL PAÍS en Caracas, donde se encuentra desde hace dos semanas. Pese a la situación crítica que vive la editorial -el gerente, Hugo García Robles, sigue en paradero desconocido y se ha interpuesto querella criminal contra tres ex directivos por una presunta estafa en unos 200 millones de pesetas, según algunas fuentes-, Milla se mostró optimista: "Laia todavía no se ha hundido".

Leonardo Milla, hijo y sucesor de Benito Milla (quien adquirió Laia en 1981), es editor y distribuidor de libros españoles en Latinoamérica. Ejerce como tal desde hace ya 30 años y posee allí empresas en las que, a diferencia de su implicación con Laia, es socio mayoritario. Miembros del actual equipo directivo de Laia lamentaron que Milla se fuese de Barcelona pocos días después de conocerse la crítica situación financiera de la empresa. "No abandono Laia", replicó Milla. "Pero me han arruinado en Barcelona y necesito cuidar mis negocios aquí, en Venezuela", dijo a este diario.Milla aseguró que "a pesar de las diferencias de opinión, todos los miembros del Consejo de Administración coincidimos a la hora de querer salvar Laia". "De momento", añadió, "no puedo señalar con el dedo a nadie, no podemos acusar sin saber a ciencia cierta quién es el responde la estafa".

Sin embargo, con estas palabras, Milla no desautoriza la reciente decisión (tomada por los otros tres miembros del Consejo de Administración, reunido en ausencia de Milla la semana pasada) de interponer querella criminal contra tres de sus ex colaboradores (el gerente, Hugo García Robles; el apoderado, Félix Palomar, y el asesor fiscal, Enric Teixidor).

En su opinión, "hay indicios serios de estafa", pero, de momento, "no se sabe a dónde ha ido a parar el dinero". Milla afirma no haber sabido nada hasta el momento de Hugo García Robles: "Lo único que puedo decir es que me ha dejado más solo que la una. Estoy personalmente hundido. Hugo me ha hundido en España y espero que no consiga hacerlo aquí, en mis negocios de Venezuela. Durante 30 años no sólo creí era mi amigo, sino que le consideré como a un hermano. No sé exactamente qué ha hecho; pero constato que, como mínimo, me ha abandonado, dejándome con deudas y pisos embargados en Barcelona".

En lo que respecta a la situación de sus negocios editoriales en Latinoamética, Milla afirmó: "No es cierto que mis asuntos funcionen mal aquí. Estoy inmerso en la crisis que atraviesa este país. Todo el mundo conoce la caída de la economía venezolana y, como todos los editores y demás empresarios, sufro sus consecuencias".

Sobre el futuro de Laia, Milla se mostró un tanto optimista: "La editorial funcionaba mal desde hace un montón de años. Era una bandera catalana, más que una editorial. Mi padre, cuando se resposabilizó de ella, no se atrevió a cambiar su imagen, Laia hubiera perdido credibilidad. No obstante, considero que entre funcionar más o menos mal y la explosión anormal que ahora sufre hay diferencias. Laia sigue siendo necesaria y todos intentamos salvarla. Tenemos múltiples contactos, algunos de ellos con franca posibilidad de salir adelante". De entre estos contactos, que podrían suponer la adquisición de Laia por parte de un grupo editor extranjero, Milla destacó la "muy probable intervención saneadora de un grupo financiero".

Milla, que piensa regresar "pronto" a Barcelona, desmintió que hubiera dimitido como presidente de la Cámara del Libro en Venezuela.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de noviembre de 1989