Estadísticas militares
LA DIFERENCIA entre la estadística y la estadística militar es la misma que separa a la música de la música militar. Eso al menos se deduce de los censos sobre soldados fallecidos facilitadas al Congreso por el Ministerio de Defensa a petición de un diputado centrista. Los poderosos ordenadores de ese departamento no han detectado, según parece, las asombrosas anomalías que se aprecian a simple vista y de las que EL PAÍS ofrece hoy una antología.Al hecho de que en sendas listas destinadas a recoger el número de soldados fallecidos en el quinquenio 1983-1988 se observe una diferencia de 54 personas sin explicación alguna se unen los casos de fallecimientos de los que se ignora la fecha o contradicciones respecto a las causas de las muertes. Desde luego, lo importante no es su registro, sino la realidad de esos 500 jóvenes -100 al año, 2 a la semana- que han perdido la vida durante el servicio militar desde 1983, y a los que habría que añadir los más de 8.000 que resultaron heridos; pero la desidia que revela la incompetencia estadística se convierte en un síntoma inquietante respecto a la voluntad de tomar medidas destinadas a poner fin a tan lamentable sangría. Civilizar la mili significa también aplicar criterios de solvencia comparables a los vigentes fuera de los cuarteles.


























































