_
_
_
_

Joaquín Villalobos

Negocia en México la paz en El Salvador

En la década de los setenta fue acusado de participar en la muerte del poeta y revolucionario salvadoreño Roque Dalton Durante la mayor parte de los años ochenta ha sido el rival número uno para los militares salvadoreños y estrategas estadounidenses que combaten a la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Hoy, casi al concluir la década, Joaquín Villalobos, el máximo comandante del FMLN, ha guardado el uniforme verde oliva, su fusil M- 16, y ha abandonado las montañas de El Salvador. A cambio, usa un fino traje de Christian Dior, maletín de cuero, y viaja por el mundo como cabeza política del Ejército guerrillero que fundó a finales de los setenta.De 38 años, con otra prominente comandante guerrillera como mujer -Mercedes del Carmen Letona, responsable de la radio rebelde-, desconocíéndose sí tienen hijos, el cara de niño, tal como lo calificó la revista Newsweek, está en la ea pital mexicana participando en las conversaciones de paz con el Gobierno salvadoreño.

Villalobos hace sólo un año que ha salido de El Salvador Desde 1982 no se movía del país. Todo ese tiempo estuvo en las montañas del departamento de Morazán, donde creó el más poderoso enclave guerrillero y donde también el Ejército sal vadoreño ha sufrido algunas de sus más graves derrotas.

Alto para el promedio salva doreño, moreno, de manos y brazos largos, el ex estudiante de Sociología de la universidad de El Salvador ha sido dado por muerto en innumerables ocasio nes. Los militares salvadoreños tienen de él los más variados juicios. Desde reconocer su capacidad militar hasta tildarlo de simple guerrillero marxista y mentiroso que no da la cara.

De clase media -su padre era propietario de una imprenta que hace unos años fue destruida por el Ejército-, Víllalobos no niega su formación marxista. Desde los inicios de la década de los setenta, Villalobos no ha pisado territorio salvadoreño en la legalidad. Primero como un joven soñador metido a guerrillero urbano y luego como un "duro" estratega militar en la montaña, Joaquín -como es llamado por sus conocidos- ha vivido en la clandestinidad.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_