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Bette Davis, la genial actriz norteamericana, será galardonada con el Premio Donostia en el 37º Festival Internacional de Cine de San Sebastián, que comenzará el próximo viernes con la proyección de la película norteamericana Gran bola de fuego. Este premio, instituido en 1986, se otorga para desticar el conjunto de una trayectoria cinematográfica. En anteriores ediciones lo obtuvieron Gregory Peck, y Glenn Ford y Vittorio Gassman. El festival completará el homenaje a Bette Davis con la proyección de seis de sus mejores películas: Jezabel, de William Wyler, que supuso para la actriz su segundo oscar, y, de este mismo director, La carta y La loba; además de Amarga victoria, de Edmund Goulding; Eva al desnudo, de Joseph Mankiewicz, y Canción de cuna para un cadáver, de Robert Aldrich. Bette Davis nació en Lowel (Nueva Inglaterra) en 1908, y fue educada en la religión baptista bajo la severa disciplina de su madre. De acuerdo con sus memorias, Bette Davis fue durante mucho tiempo una mujer marcada por el divorcio de sus padres, que tuvo lugar cuando ella tenía ocho años. Ya adulta, tuvo que ocuparse de sostener económicamente a su madre y a su hermana. Estudió teatro, y George Cukor le ofreció la primera oportunidad de trabajar como actriz. Encontró el éxito en Nueva York y después se fue a Hollywood.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de septiembre de 1989.