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El efecto invernadero hará crecer medio metro el nivel de los mares

Los 70 científicos de todo el mundo que están estudiando, en la ciudad italiana de Erice, las emergencias ecológicas del planeta, coinciden en señalar que si el desarrollo industrial del mundo -sobre todo el occidental- no toma nuevos rumbos, en un futuro no muy lejano aumentará la temperatura global de la Tierra, los glaciares se descongelarán, la masa del mar subirá y ciudades y naciones enteras desaparecerán, originándose emigraciones bíblicas.En lo único que ayer no hubo acuerdo fue en las cifras. En general, se observa un enfrentamiento entre dos posturas, una pesimista y la otra optimista, aunque todos los presentes han convenido en que la situación puede acabar siendo catastrófica.

Los más pesimistas, capitaneados por Cyril Ponnamperuma, del World Lab, de Sri Lanka creen que en el próximo siglo la temperatura aumentará seis grados y las aguas del mar subirán cuatro metros. Así las 1.200 islas de las Maldivas, por ejemplo, desaparecerán bajo las aguas; Bangladesh conocerá una emigración de millones de refugiados por la avanzada del mar y ciudades como Nápoles, Génova y Venecia serán cubiertas por las aguas. De Venecia podría queda visible sólo la punta del campanario de San Marcos.

Los menos pesimistas, como el norteamericano Michael Maccracken, afirman que en el próximo siglo las aguas podrían aumentar su nivel de medio a un metro y medio y la temperatura de la tierra dos grados, mientras que en los últimos 100 años el mar ha subido 15 centímetros y la temperatura ambiental medio grado. En cambio, el físico italiano Zichichi ha recordado que en otras épocas la "intervención del hombre sobre la naturaleza" no era tan fuerte como lo es hoy.

En lo que sí han coincidido unos y otros es en que el 50% del problema de la falta de ozono en la atmósfera, que convierte a la Tierra en un planeta más caliente y desprotegido frente a los rayos solares, se debe a las constantes emisiones de gases nocivos a la atmósfera, sobre todo el anhídrido carbónico, un gas que se desparrama en cualquier proceso de combustión. El problema que se está originando, conocido como efecto invernadero, nos obliga, según estos especialistas, a replantear todos los modelos actuales de calefacción, transporte y producción de energía eléctrica; es decir, que sería necesario cambiar el modelo mismo de vida y de producción. De hecho, todos los reunidos en Erice han subrayado que el efecto invernadero, aún prescindiendo de las cifras, es un problema "grave y urgente" sobre el que hay que actuar enseguida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de agosto de 1989

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