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El Ayuntamiento descarta que el incendio de un edificio de Tarragona fuera provocado

Un informe elaborado por un arquitecto municipal de Tarragona descarta que el incendio ocurrido en la madrugada del domingo en un edificio de viviendas del casco antiguo de la ciudad fuese provocado. En el siniestro falleció el niño de seis años Carlos Sedaño García, y persiste la gravedad de cuatro de los seis heridos que se vieron afectados en el incendio.

La inspección ocular realizada por el técnico municipal considera que el fuego se inició detrás de una puerta donde están los contadores eléctricos. Por ello, el arquitecto entiende que la causa del incendio pudo ser un cortocircuito o algún tipo de fallo en las instalaciones eléctricas, capaz de provocar el fuego. El edificio, situado en la calle de Ferrers, estaba habitado por unos 20 inquilinos.El informe del arquitecto municipal deberá ser contrastado con el que elaborarán los bomberos de Tarragona y un tercero que será realizado por la policía de Tarragona. Frente a la opinión del arquitecto, los vecinos del inmueble afectado insisten en que el incendio fue provocado y fundamentan su tesis en el hecho de que uno de los inquilinos del edificio podría estar vinculado al tráfico de drogas por lo que entienden que pudo tratarse de una venganza.

Otra circunstancia que, en opinión de los vecinos, apoya la posibilidad de que el siniestro haya sido provocado es que el incendio del domingo fue el tercero que se producía en los últimos meses.

El Ayuntamiento de Tarragona informó ayer que dos de las seis viviendas del inmueble han quedado completamente destruidas, por lo que los servicios sociales municipales han iniciado contactos con el Departamento de Bienestar Social de la Generalitat para facilitar alojamiento a los perjudicados.

Dos de los heridos graves, Joaquín Sedaño García, tío del niño fallecido, y Francisco González Sedaño, permanecen ingresados en la residencia Valle Hebrón de Barcelona. Carmen Calvo Escobar y su hija, Mónica Mateos Calvo, de 11 años; continúan ingresadas en la residencia Juan XXIII de Tarragona también en estado grave.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de julio de 1989

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