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Inminente decisión sobre un nuevo reglamento de tragaperras y la adjudicación de cuatro nuevos casinos

El lunes 26 de junio se reunieron en el despacho del ahogado Santiago Muñoz Machado, en Madrid, cinco representantes de la patronal del juego privado, entre los cuales se encontraba Enrique Servando Sánchez González, alto cargo de la ONCE. Los reunidos acordaron dirigir un memorial de quejas de cada sector a los ministros de Hacienda, Interior e Industria, para exponer lo que consideran "anomalías" -hablan de retrasos administrativos y decisiones poco fundamentadas- descubiertas en la Administración desde que el actual equipo de Interior se hizo cargo de la Comisión Nacional del Juego.

Los empresarios del juego privado, que libran desde hace meses una guerra no declarada con la Administración, han incorporado a sus filas un aliado potencialmente valioso: la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE), rica en ingresos, por la magia del cupón, pero también en relaciones sociales y en unos contactos políticos que, al menos durante los últimos años, se habían desarrollado preferentemente en la órbita del PSOE.Enrique Servando Sánchez González, el representante de los invidentes que asistió a la reunión, es director del cupón, jefe del departamento de planidcación económica de la ONCE y vocal de Casino Centro, la sociedad mediante la cual la organización de ciegos aspira abrir un casino en Azuqueca de Henares (Guadalajara).Está considerado como uno de los cerebros de la organización para la que trabaja, y el artífice, junto con Miguel Durán Campos, el director general, de la nueva política de expansión de la ONCE. El dirigente de la Organización Nacional de Ciegos asistió a la reunión acompañado de una secretaria, según han asegurado a este diario dos de los asistentes al encuentro.

"Mero observador"

Un portavoz de la ONCE manifestó a EL PAIS, en relación con dicha reunión: "En todo caso, la ONCE estuvo presente como mero observador, ya que todo lo que podamos hacer entre todos para mejorar el sector del juego en España es positivo, y en cualquiera de esos intentos debe estar la ONCE".

Además del propio Santiago Muñoz Machado, catedrático, de universidad y asesor jurídico de la citada organización de ciegos , participaron en la reunión Enrique Muro, secretario técnico de la patronal de los casinos españoles; Fernando Machín, presidente de la patronal de bingos, hasta que perdió el cargo en una asamblea de su sector celebrada el pasado jueves; Eduardo Morales, presidente de Facomare (asociación de fabricantes de máquinas tragaperras) y Santiago Moreno, presidente de Andemar, la asociación de operadores de estas máquinas.

La reunión celebrada en el despacho de Muñoz Machado constituyó el primer intento serio de coordinar posturas y plantear una estrategia frente a la Administración por parte del sectorprivado del juego en España, que movió la friolera de dos billones y medio de pesetas en 1988. Los sorteos de la ONCE suman a esa cifra otros 240.000 millones.

La cita del 26 de junio tuvo un precedente: otro encuentro, al parecer más reducido, celebrado el pasado 12 de abril, también en Madrid. Aquella primera cumbre coincidió con dos enfrentamientos precisos entre el sector y la Comisión Nacional del Juego, motivados por la prohibición de los Bing Data -un ingenio informático que, en teoría, permite que una persona juegue simultáneamente infinitos cartones de bingo- y por el deseo de la Administración de reducir los premios que las tragaperras otorgan en series de jugadas consecutivas.

El primero de estos problemas desembocó en una querella, que ha sido archivada en dos instancias, y en un recurso administrativo, que fue desestimado. Por lo que se refiere al segundo, sellegó a la solución negociada de reducir desde 25.000 a 12.500 pesetas los premios acumulados.

La negociación dejó resquemores, que alimentaron el malestar provocado en el sector privado por la orientación que el nuevo equipo que desembarcó en Interior, hace ahora un año, de la mano de José Luis Corcuera, propuganaba para la política del juego.

Nivel de juego suficiente

Estos nuevos responsables administrativos hicieron saber, desde que tomaron posesión de sus cargos, que el nivel de juego existentes en España es claramente suficiente para el nivel de renta de los españoles.

Santiago Varela, subsecretario de Interior, había declarado a comienzos de este año que la Administración no es partidaria de que los empresarios fuertemente, implantados en un campo de juego extiendan su influencia a otro. En el contexto del concurso para la concesión de cuatro nuevos casinos, esas palabras sonaron a advertencia para los grandes de las tragaperras, como los hermanos Franco, los hermanos Lao (propietarios de CIRSA) o José Collazo Mato, que participan en muchas de las opciones planteadas. Pero también fueron una advertencia para el proyecto de casino de la ONCE.

No obstante, Santiago Mendioroz, secretario técnico de la Comisión Nacional del Juego, asegura que "el concurso actual se fallará de acuerdo con las condiciones en las que fue convocado, y no por otros criterios administrativos".

Cinco posibilidades

Mendioroz se niega a vaticinar si la comisión optará por adjudicar todas, alguna o ninguna de las cuatro licencias disponibles. Teóricamente, caben cinco posibilidades -desde declarar desierto el concurso hasta adjudicar las cuatro concesiones- y es seguro que, en cualquiera de ellas, habrá quien tenga motivos para sentirse perjudicado.

Algunos de los reunidos el pasado 26 de junio trataron de centrar los problemas en la personalidad de Santiago Mendioroz, pero la mayoría prefirió ceñirse exclusivamente a los temas técnicos y administrativos. "Nuestro caballo de batalla no es Mendioroz", recalcó un portavoz de Facomare. "Es evidente que, por encima de él, hay otros cargos de la Administración que le han dado luz verde y que le indican el camino a seguir. La Administracíón quiere encauzar el juego privado y potenciar el juego público, pero nosotros tenemos algo que opinar en esta maniobra. Queremos seguridades jurídicas y que se nos tenga en cuenta como sector".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de julio de 1989