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La Unión de Consumidores requiere notarialmente a varias marcas por hacer anuncios engañosos

La Unión de Consumidores de España (UCE) ha presentado requerimientos notariales contra varias marcas, entre ellas Damart y Larios, por considerar que incurren en publicidad engañosa en el primer caso e indirecta en el segundo. Si estas empresas no modifican su publicidad o no contestan al requerimiento en los plazos que fija la ley, la UCE podría llevar a los tribunales de justicia a las citadas marcas.

La UCE ha presentado varias denuncias ante el Instituto Nacional de Consumo (INC) contra una serie de anunciantes por considerar que su publicidad induce a equivocar al consumidor. Esta asociación ha iniciado un procedimiento judicial contra la marca Larios porque un anuncio de aperitivos con su firma emitido en televisión contiene publicidad indirecta. "Entendemos que al promocionar la misma marca se induce indirectamente al consumo de ginebra", señala un portavoz de la UCE, quien considera que con ello compite deslealmente respecto a otras marcas.La publicidad esta regulada por una ley de 1988 que entró en vigor a comienzos de este año. Esta ley habla de varios tipos de publicidad ilícita y entre ellos cita la engañosa, la desleal y la subliminal. También recoge los supuestos de publicidad encubierta e indirecta.

Varias marcas han sido denunciadas ante el Instituto Nacional de Consumo por enviar publicidad engañosa por correo. Algunas de ellas son Damart y Beyela, que se dedican a la venta de prendas de vestir, y Depósito de la Marina, que vende prismáticos y otros accesorios por correo. "Existe un mercado de direcciones, que pueden obtenerse en tiendas, empresas o colegios profesionales, que son utilizadas por ciertas marcas para incluirlas en su propaganda. Éstas envían a ciertas personas folletos y catálogos muy bien estudiados y complejos que inducen a la confusión e incluyen certificados de garantía y premios supuestamente cuantiosos", comenta Alejandro Perales, miembro de la UCE. Esta organización ha recibido numerosas reclamaciones en el caso de Damart procedentes de Cantabria, Galicia y Madrid.

Bisutería por joyas

"Los reclamantes consideran que los premios o artículos que reciben en sus domicilios no tienen nada que ver con lo que se les prometió. A la gente se le ofrecen joyas de gran valor y reciben bisutería", comenta un portavoz de la UCE. "Una señora de Santander, D. C. 0., alega que pidió un reloj y le funcionó dos horas. Al señor A. L. S., también de Santander, le dijeron que había resultado premiado en la "categoría joyería" y le enviaron un colgante de bisutería", afirma la misma fuente. Uno de los párrafos de una carta enviada por Damart advierte a la persona agraciada que ha obtenido un premio que para recibirlo tendrá que comprar artículos Damart por un valor superior a 1.800 pesetas.El subdirector de Instituto Nacional de Consumo (INC), José Luis Centeno, admite que en el caso de Damart han recibido más de 50 reclamaciones, por lo que han puesto el asunto en conocimiento de las autoridades autonómicas. Centeno asegura que la Generalitat de Cataluña ha abierto un expediente a esta marca. Este redactor no pudo localizar ayer a ningún directivo de la firma Damart, ubicada en Cataluña, para que explicara su versión en estos casos. Centeno asegura que en el instituto se reciben numerosas reclamaciones por publicidad engañosa. Los entidades que más quejas provocan con su publicidad son los bancos (más de 2.000 denuncias), las financieras, las entidades de asistencia y las inmobiliarias.Un portavoz de la UCE anuncia que las entidades bancarias Barclays y Bankinter tuvieron que ampliar la información de sus mensajes publicitarios sobre intereses, a requerimiento de esta organización.

Otros casos de publicidad engañosa mencionados son los de patés La Piara, Louriño, Mina y Purlom. La UCE ha presentado requerimientos notariales contra estas firmas porque decían en su publicidad que eran foie-gras. La firma Louriño ha rectificado la etiqueta de sus productos, mientras que la publicidad televisiva de La Piara ha desaparecido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de junio de 1989