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El naturalista escénico

, "Procuro trabajar desde dentro hacia fuera y provocar en mí un determinado sentimiento". Esa es la esencia del actor Fernán Gómez. "Él es el que me incita a mover el cuerpo, los brazos y el rostro de determinada manera. En cine y teatro confío en la motivación, como se llamaba hace unos años; estar en situación, que decíamos antes. A mí, la teoría principal del naturalismo escénico, que arranca en Zola y Antoine, al mismo tiempo que en Stanislavski, me parece una de las determinadas maneras de desempeñar el oficio de actor, y muy adecuado sobre todo para la literatura dramática y la literatura cinematográfica de nuestro siglo. Ahora, el método de enseñanza ya reconocido, como el Actor's Studio, me inspira bastantes sospechas, puesto que la cantidad de actores que han elegido este procedimiento no se distingue que sean mejores que los del viejo sistema artesanal de irlo aprendiendo fijándose en cómo lo hacían los otros actores".

¿Cómo se produjo el paso de actor a director de cine? "En mi primera época de actor teatral era muy normal que el actor protagonista, el primer actor, dirigiera la obra. No existía el puesto de director. Cuando la obra era de nuevo estreno, el primer actor y el autor de la obra dirigían al alimón. Esto era usual, desde mis tiempos de teatro aficionado. Después, cuando empecé como primer actor, siempre dirigía mis compañías. Me parecía normal que el director dirigiera. En cambio, en el cine esto no era normal, y yo lo echaba de menos. En aquellos años en que trabajé como actor de cine me preocupé, de una forma socrática, de enterarme en qué consistía ese misterio de la dirección cinematográfica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de junio de 1989