Takeshita logra que el Parlamento japonés apruebe el presupuesto pese al boicoteo de toda la oposición

Los dirigentes del Partido Liberal Democrático (PLD) de Japón han decidido poner fin como sea a las especulaciones del caso Recruit aun a riesgo de que ello pueda hacerles perder el Gobierno por primera vez desde su nacimiento en 1955. Ayer, en un acto calificado por los observadores como suicida, la Cámara Baja de la Dieta (el Parlamento japonés) aprobó con el voto de los liberales, y en ausencia de todos los partidos de oposición, el presupuesto fiscal de 1989, cuya discusión estaba paralizada desde hacía siete semanas por la exigencia opositora de que el ex primer ministro Yasuhiro Nakasone declarara bajo juramento sobre su papel en el mayor escándalo político-financiero habido en esta nación desde el final de la II Guerra Mundial.Kenzaburo Hara, presidente de la Cámara de Representantes, como en realidad se denomina la Cámara Baja de la Dieta, tuvo que ser materialmente transportado en volandas por funcionarios de seguridad hasta el interior del hemiciclo ante el cordón de protesta que habían montado en los pasillos numerosos diputados de los cinco restantes grupos parlamentarios (Partido Socialista, Komeito, Partido Socialdemócrata, Partido Democrático Social Unido y Partido Comunista). El vicepresidente de la Cámara, Shinnen Tagaya, dimitió tras la decisión del presidente de llevar la discusión al pleno. Dieciséis diputados del PLD no asistieron a la votación en señal de disconformidad. El resultado fue de 281 votos favorables y uno en contra de los 512 posibles que existen. La ley había obtenido luz verde el jueves en la comisión de presupuestos, con la presencia única de los liberales.

El gesto de ayer no tiene precedentes en la historia parlamentaria japonesa. La líder del partido socialista, Takamo Doi, manifestó que se trata de un desafío al pueblo y reiteró, al igual que los demás dirigentes de la oposición, la necesidad de disolver la legislatura y la convocatoria de elecciones. Con esta acción unilateral se ha roto el espíritu de compromiso y de consenso que ha regido la vida parlamentaria japonesa durante este siglo.

El presidente de la Cámara evitó hace ocho años un gesto parecido de los liberales en el debate sobre el presupuesto y en diciembre último no llegó del todo a consumarse la ruptura durante la discusión de la reforma fiscal. Socialistas y comunistas se ausentaron del hemiciclo, pero los liberales consiguieron que los pequeños grupos centristas participaran. "Me siento aliviado", dijo el primer ministro, Noboru Takeshita, después de escuchar el resultado de la votación. Takeshita reafirmó que dimitirá tan pronto como el presupuesto sea ratificado por la Cámara de Consejeros (la Cámara Alta japonesa), lo cual es un puro trámite ya que ésta no tiene poder vinculante para rechazar la ley. Yasuhiro Nakasone, considerado como el protagonista principal del escándalo Recruit por haber ocurrido éste durante su mandato, no hizo ninguna declaración y abandonó la Dieta protegido por sus guardaespaldas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0028, 28 de abril de 1989.

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