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Salif Keita: "Cada generación traiciona a sus padres para evolucionar"

El cantante de Malí realiza su primera gira española

La música africana tiene en Salif Keita uno de los intérpretes de mayor prestigio entre el público europeo. A sus 40 años, con dos discos grabados en solitario tras una larga experiencia en grupos, el cantante de Malí ha conseguido una de las síntesis más logradas entre sus raíces y las nuevas tecnologías aplicadas a la música. "Cada generación traiciona a sus padres. Es la única forma de evolución", declaró el cantante, que estos días realiza su primera gira española, con tres conciertos en Madrid, Pamplona y Zaragoza.

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Salif Keita nació en Djoliba (Malí) en 1949, y vio truncada su temprana vocación de maestro por sus problemas con la vista. Decidido a seguir una carrera musical, sus comienzos no fueron fáciles. Su tez albina y el ser descendiente de Soundjata Keita, fundador del imperio malinés en 1240, lo enfrentaron a la incomprensión de sus mayores, que no pudieron impedir las tempranas actuaciones de Salif en los clubs nocturnos de Bamako junto a su hermano.En, 1970 se unió a la Rail Band, grupo protegido por el Ministerio de Cultura de Malí, abandonándolo tres años más tarde para incorporarse a Les Ambassadeurs, otra banda fundamental en la música de la costa oeste africana. Hoy Salif Keita reside en París -"está bien vivir donde suceden las cosas, y París es una, ciudad muy activa"-dice-, aunque a veces siente nostalgúa de sus comienzos en Malí: "Siempre se recuerdan los tiempos dificiles".

Fragilidad

En la capital francesa, Salif Keita ha grabado sus dos primeros discos en solitario, el último de los cuales, Ko-Yan, que el cantante traduce como Algo que ocurre, acaba de ser publicado en España. En este disco, que trata sobre la fragilidad del hombre y su situación en el mundo, el idioma francés está más presente que en su anterior Soro, y recupera antiguas canciones y temas. "En alguna trato del problema de la droga, uno de los que más estragos están causando en el mundo. Es mi pequeña aportación para luchar contra esta lacra". El traslado a Europa de Salif Keita ha popularizado su música compleja, permitiéndole colaborar con músicos reconocidos en proyectos benéficos como Tam Tam pour l'Ethiopie.Su música está considerada como una de las síntesis más logradas entre las raíces africanas y la tecnología moderna. "Esta tecnología no funciona por sí sola", afirma, "y hay que saber utilizar los nuevos medios que están a nuestra disposición. En toda la historia de la humanidad, cada generación ha traicionado a la anterior, a sus padres. Es una ley de vida y la única forma posible de evolución".

Salif Keita, siempre parco en palabras, se muestra algo más expresivo cuando se le pregunta sobre sus conocimientos sobre el flamenco. "Fue la primera música que escuché antes de comenzar mi carrera", dice. "Es la que más me gusta, desde antes incluso de conocer España".

El prestigio que Salif Keita ha conseguido entre el público occidental se engloba dentro del resurgimiento de la música africana, cuyo atractivo justifica el cantante: "Nuestra música está muy cerca de las raíces, y la gente necesita una vuelta a la naturaleza". A Keita no parece preocuparle que su música se quede sólo en una moda momentánea y superficial: "Los africanos que hagan música para ser inmortal lograrán que el público no se interese sólo por lo anecdótico. El futuro depende de nosotros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0028, 28 de abril de 1989.