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Empieza la desbandada diplomática en Kabul

La decisión del nuevo secretario de Estado norteamericano, James Baker, de cerrar la Embajada de EE UU en la capital afgana, seguida casi inmediatamente por Japón, Francia y el Reino Unido, ha coincidido con la llegada a Kabul del ministro de Defensa de la Unión Soviética, Dimitri Yazov, en un momento en el que todos los observadores apuntan a que ha comenzado la batalla de Kabul, cuando sólo faltan tres semanas para que se cumpla el plazo previsto en Ginebra para la total retirada de las tropas soviéticas estacionadas en Afganistan.

Fuentes diplomáticas en Kabul admitían ayer en privado que el efecto de bola de nieve provocado por el cierre de la misión estadounidense puede producirse de inmediato. La inesperada visita de Yazov se debe, en palabras de Boris Sébastianov, un funcionario del Ministerio de Exteriores de la URSS, a las "dificultades" surgidas en Afganistán.

En Kabul se vive una situación caótica, dominada por el constante rugir de los aviones soviéticos que sobrevuelan la capital para llevarse el material almacenado. Cada uno de los enormes Ilushin 76 que despega, sembrando el cielo de partículas de magnesío para despistar a los misiles de la guerrilla, se lleva consigo a 250 soldados o 40 toneladas de equipo. Se calcula que aún quedan en Afganistán más de 20.000 soldados soviéticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de enero de 1989