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Perplejidad y temor entre los estudiantes africanos en China

"No comprendo lo que está pasando", dice un diplomático africano intrigado por la extensión a la capital china de los acontecimientos raciales que se iniciaron en Nanjing (Nankin) el 24 de diciembre. Un estudiante negro, por su parte, confiesa: "Estoy aterrado; no me atrevo más a salir a la calle solo". Los africanos y los demás extranjeros becarios -unas 500 personas- se han declarado en huelga en el Instituto de Lenguas de Pekín.Todos impugnan las implicaciones racistas de la manifestación del día anterior contra supuestos ultrajes sufridos por una estudiante china a manos de un negro. Piden también la liberación de otros compatriotas detenidos en el sur de China. La proliferación de rumores contrasta con el silencio guardado por las autoridades hasta el momento. Se carece prácticamente de noticias de lo que ocurre en Nanjing, donde 50 estudiantes siguen aislados en una residencia de los suburbios. El traslado de otros 100, el día 31, a sus universidades de origen, se realizó en medio de violencias, de las que no cesan de Regar relatos parciales a Pekín.

"Uno de mis amigos congoleños me telefoneó poco después del Año Nuevo para contarme que le habían pegado en los testículos con porras eléctricas", cuenta un joven africano que se niega a revelar su identidad y procedencia. "El mismo día fui a la estación y logré comprar un pasaje a Pekín amenazando con que si no me dejaban subir al tren me suicidaría". En idéntica imposibilidad de dejar sus campus podrían hallarse varias comunidades de estudiantes africanos distribuidos en una decena de ciudades de China.

En un primer momento se pensó que esta medida estaba destinada a calmar los ánimos a fin de no desprestigiar la imagen de China en el Tercer Mundo con una repatriación masiva de estudiantes africanos a sus países de origen. Las embajadas africanas trataban incluso de ayudar a los chinos a no perder la cara, e instaron a los estudiantes más excitados a desistir de su intención de abandonar los estudios a la mitad de la carrera. Pero, con el paso de los días, llegó la duda de si las autoridades no están dejando pudrir la situación. Hasta el momento se han comunicado seis detenciones y cuatro órdenes de expulsión contra implicados en el bando de los estudiantes extranjeros durante los incidentes del día 24.

"Nos dicen que las autoridades investigan los hechos, pero no nos dicen cuáles son esas autoridades para que podamos ponernos en contacto con ellas", explica un diplomático africano.

Después de la manifestación del martes, los 200 estudiantes chinos que participaron fueron reunidos por sus responsables pedagógicos para explicarles que "no debían interesarse en nada más que los cursos", contó una muchacha del Instituto de Lenguas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de enero de 1989