Terence Davies prefiere el cine europeo

El director británico de 'Voces distantes' dedica la película a su madre

La película Distant voices, still lives, retitulada en nuestras pantallas Voces distantes, escrita y dirigida por el británico Terence Davies, es una de las más originales y logradas, obras cinematográficas de la presente temporada, que aúna a su sincera emotividad un brillante desarrollo de los recursos del lenguaje cinematográfico. Voces distantes ganó en Cannes el premio de la Fipresce; en Locarno, el de la FIC, y en Valladolid, la Espiga de Oro y el premío a la mejor fotografía. Davies, que asegura preferir el cine europeo sobre el norteamericano, dice que la película es un homenaje a su madre.

En los recientes premios europeos de cine, cuya primera edición acaba de celebrarse en Berlín, fue la gran derrotada, pues a pesar de estar seleccionada como mejor película, dirección, actriz secundaria (Freda Dowie) y música, no ganó en ningún apartado.Voces distantes, primer largometraje de Terence Davies, y primera vez que el autor británico ha rodado en 35 milímetros, prolonga la feliz carrera del cineasta, pues sus anteriores trabajos, los mediometrajes Children, Madonna and Child y Death and transfiguration, obtuvieron también preciados galardones. Con carácter autobiográfico, Distant voices, still lives, narra la historia de una familia como si estuviera revisando las páginas de un álbum familiar, a través de cuyos recuerdos se da una visión de la clase trabajadora inglesa en los años cuarenta y cincuenta. La utilización del espacio temporal, la fotograrla en color en tonos ocres, con protagonismo del negro, y sobre todo la utilización de la música, confieren a la película una originalidad contrastada.

Sentimientos

Por medio de las canciones que los protagonistas cantan a capella, se centra la época, se describen sus hábitos y de inen sus sentimientos en un ejercicio de memoria donde los ritos cotidianos, una boda, un bautizo, son las bisagras sobre las que gira la estructura del filme, verdadero álbum familiar al que la cámara dota de protagonismo cinematográfico.En la conversación mantenida con su realizador se descubre de inmediato su personalidad. Terence Davies habla con un ritmo de lectura de poemas, y en seguida se declara amante de la poesía de Elliot e interesado por la transformación de los sentimientos con el paso del tiempo y el papel que juegan en la memoria. Tal vez por ello el recuerdo del rígido catolicismo de su familia y la figura de sus padres están presentes en su trilogía de mediometrajes y en Voces distantes. "La religión católica de los ingleses", afirma Davies, "es mucho más puritana que la europea continental, y los templos británicos mucho más fríos. A veces me han preguntado por qué en mi película no se ve nunca el cielo, con el resultado lógico de crear un clima opresivo. Debe ser algo escondido en mi subconsciente, pues no ha sido una conducta intencionada".

El director, nacido en Liverpool en 1945, descubrió la magia del cine a los nueve años cuando vio por primera vez Cantando bajo la lluvia, y al relatarnos su experiencia se le íluminan los ojos, brota su alegría juvenil acentuada por su gesticulación, a pesar de que su cabello gris equilibra su imagen. Al tiempo, su mirada emboscada tras sus gafas encuentra la complicidad de su sonrisa, que se transforma en carcajada gozosa, al recordar los grandes títulos del género musical. "Amo Cantando bajo la lluvia", casi grita Terence Davies. "Puedo recordar en mi obsesión por el cine cuánto costaba la entrada, con quién iba a ver las películas y en qué cine las ponían. Ahora que hago cine, para mí ha perdido algo de magia, pues ya he descubierto la forma en la que se hace".

Al contrario que la crítica europea, que se deshace en elogios sobre el cine británico, él es mucho más crítico. "El cine británico", declara, "es demasiado literario y teatral, es frío, necesita más emoción y le falta fuego, algo que haga brotar chispas. No me interesa ver a actores recitando un texto, yo hago o cinemático, la capacidad del cine para crear emociones desarrollando su propio lenguaje".

Autores

El cine por el que se declara más interesado es el cine europeo de autor. "No me interesa el cine americano", manifiesta el director de Voces distantes, "tan solo admiro a sus actores. En el cine europeo me gustan algunas películas de Bergman, me encanta Ran, de Kurosawa, y me áscinan algunos minutos de St crigicio, de Tarkovsky. Del ci ie español vi El espíritu de la colí iena, que me sorprendió. Ése e! el cine que me interesa, el que crea un mundo propio y crea e -nociones y sentimientos, como sólo el cine es capaz de hacer. La magia de su cinematismo es lo más importante para r ií".1 a poesía, la memoria familiar y la música se dan cita en Voces distantes, filme que en algunas ocasiones ha sido calificado ( omo musical, y juicio con el qui no acaba de estar de acuenlo su realizador, aunque sí rec( noce el papel fundamental que la música desempeñó en su vid i. "Muchos de mis familiares eran buenos cantantes, meno,, yo. En aquellos tiempos, años cuarenta y cincuenta, la gente -,antaba en grupos en las reunic nes familiares y en el pub. Esta (ducación musical formó parte le mi vida, y también lo es de 1 a película. En ella hay secuenc: as que dependen enteramente de la música. De la misma fo: ma constituye un homenaje , la radio-cultura. Pero ante todo lo que he pretendido es rea. izar un retrato del modo tradic: onal de vida de la clase trabaj ¡dora, un homenaje a mi madre y a mi familia, y a una cultura hoy desaparecida, que ya sólo es un lejano y descolorido recierdo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de noviembre de 1988.