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La raya se mueve

La raya que separa España y Portugal entre Olivenza y Elvas no estará dibujada oficialmente, pero se mueve. Así opina al menos un alto cargo oficial luso consultado en Lisboa y que prefirió guardar el anonimato. "La raya", dice, "va a retroceder de 50 a 100 kilómetros.De hecho, hoy mismo, la penetración de la lengua castellana ya lo ha hecho por medio de la televisión, cuya programación es publicada por muchas revistas portuguesas y periódicos provinciales de la raya. Lo mismo ocurre con la bajada del escudo. Haec o perder a los portugueses poder adquisitivo, y el pequeño comercio fronterizo casi sólo lo hacen los españoles que invaden Portugal".

Todo esto sin considerar el enorme aumento de las exportaciones de España a Portugal; el turismo español, que representa el 50% del total que recibe el país vecino; y el hecho, más sangrante, de que las multinacionales que invierten en la Península Ibérica tienen su sede en Madrid, y, como mucho -a veces, ni eso- sucursales en Lisboa. "Los grandes diarios y revistas americanas, francesas, alemanas o inglesas tienen un solo corresponsal para la Península, y ese corresponsal reside en Madrid, y sólo viene a Portugal cuando hay una revolución" señalaba la referida fuente portuguesa.

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Las muy escasas veces que se escribe públicamente del problema de la frontera de Olivenza en los medios de comunicación de ámbito nacional (la prensa regional extremeña sí lo examina con frecuencia), jamás se trata de la inexistencia de una linde oficial, y se tiene por ultraderechistas-integristas a los portugueses que reivindican Olivença o que la comparan con Gibraltar.

Una ceremonia de la confusión basada en que la asociación lusitana Amigos de Olivença fue hasta época reciente nido de ultras. Pero, como con el Peñón en España, ésta es una reivindicación de todos los portugueses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de noviembre de 1988