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Tribuna:
Tribuna

Rasgos singulares

El anuncio hecho por Jesús López Cobos de que dejará el próximo mes de enero la dirección de la Orquesta Nacional no me parece una buena noticia, sino todo lo contrario.Jesús López Cobos (Zamora, 1940) es hoy uno de los nombres más prestigiosos de la música española. Titular de la ópera de Berlín occidental desde 1981, director artístico de la Sinfónica de Cincinnati desde 1986, recientemente elegido para la titularidad de la Orquesta de Cámara de Lausana y habitual en las grandes orquestas del Reino Unido, Alemania, Suiza o Estados Unidos, la carrera de López Cobos lleva un ritmo meteórico y ascensional.

Posee López Cobos una personalidad bifronte, pues recibe tanta aceptación como conductor sinfónico como en su labor operística. Su trabajo en, la Orquesta Nacional vino asignado por una serie de condiciones previas de las que la Nacional se ha beneficiado: celebración de oposiciones, posibilidad de contratación de instrumentalistas extranjeros, confección del reglamento de régimen interior, mejoras salariales y, en lo artístico, la consecución de una tónica interpretativa que atiende la calidad y el sonido.

Una mayor dedicación a la Nacional habría sido deseable, pero el mundo actual no es el de los viejos maestros sedentarios de antaño. Buscado con buen criterio por los rectores de nuestra vida musical, desde la dirección general, ostentada por el duque de Alba, López Cobos fue recibido desde el primer momento con gran entusiasmo por el público de aquí, lo que le sucede con el de otros países.

Ahora su carrera continuará, y ojalá no tengamos que seguirla sólo desde la lejanía informativa.

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