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Los vídeos comunitarios luchan por ser la primera televisión por cable

Los vídeos comunitarios -modalidad peculiar española de la televisión de pago por cable que tiene mayor implantación en las zonas más deprimidas- reclaman su derecho a seguir emitiendo y quieren transformarse en las primeras empresas legales de televisión por cable. La administración de telecomunicaciones sostiene, por el contrario, que deben adaptarse a la nueva legislación, lo que puede suponer el final de la mayor parte de estas empresas.

El día 18 de diciembre es una fecha clave para los vídeos comunitarios, porque es el plazo último que marca el artículo 25.2 de la ley de Ordenación de las Telecomunicaciones (LOT) para que se acomoden a la única posibilidad de emitir programas dentro de las manzanas de casas en las que no haya que atravesar zona de dominio público. Muchas empresas de vídeos comunitarios tendrán que cortar los actuales cables aéreos tendidos de manzana a manzana o los enterrados que atraviesan una vía pública, y ello podrá suponer su ruina. "España es un desierto televisivo", decía recientemente un directivo de una empresa de vídeo comunitario. Los hechos, sin embargo, parecen apuntar hacia otra realidad. Al amparo de la escasa oferta de programas -la televisión vía satélite sólo tiene implantación en las clases medias y altas- se ha ido montando, en muchos casos con la colaboración de los respectivos ayuntamientos, una jungla de cables en pueblos y en los barrios más populares de las ciudades que ofrecen películas y, de forma experimental, algunos programas informativos y publicitarios. Fuentes de este sector señalan que tienen instalada ya la infraestructura en un tercio del territorio nacional y que algunas ciudades, como Málaga o Valencia, están cableadas casi al ciento por ciento, según las mismas fuentes. "Los vídeos comunitarios son una realidad ,innegable y cada vez tienen más programación propia", comenta Antonio Carballo, de la cadena BTV (Broadcast Television Video), una de las distribuidoras más potentes de vídeo comunitario que existen enEspaña, que emite publicidad e incluso informativos locales y que ha anunciado que emitirá próximamente programas recibidos vía satélite.

El presidente de BTV, Antonio Carrillo, piensa que algunos vídeos comunitarios "han logrado una mayor consolidación precisamente a partir de la emisión de programas de producción propia". Para los empresarios de vídeos comunitarios como Eusebio Bolaños, que ha constituido recientemente la Asociación Española de Televisión por Cable, esta modalidad de televisión -es una alternativa a la actual oferta convencional; estiman que su actividad está amparada por sentencia del Tribunal Supremo y reclaman su derecho a convertirse en la primera televisión legal de cable española.

Derechos adquiridos "Acudiremos incluso al Tribunal Constitucional si se niega al vídeo comunitario el derecho a convertirse en televisión por cable a partir del actual funcionamiento", ha dicho José Millán, asesor jurídico de las más importantes asociaciones del sector. "Funcionamos desde hace cinco años y tenemos unos derechos adquiridos que deben ser respetados", añade.

Jaime González Quijano, presidente de la Asociación de Empresarios de Vídeos Comunitarios (Avideco), ha explicado que mantienen conversaciones con la Administración con el fin de obtener una moratoria de 18 meses en la entrada en vigor del citado artículo de la LOT, que prohíbe el cableado en las vías de dominio público, mientras se reconvierten en empresas de cable.Para la Administración, se trata de una "televisión paralela y sumergida, a pesar de que en muchos casos, sobre todo en el medio rural, esté apoyada por los ayuntamientos, y deberá adaptarse a la ley en las próximas semanas".

Casi tres millones de españoles son espectadores habituales de programas de vídeo comunitario, de acuerdo con los datos facilitados por las dos asociaciones que dominan el sector, Avico y Avideco. Podrían acercarse a 1.000 las empresas que ofrecen servicios a un millón de hogares en todo el territorio nacional, según los últimos cálculos de sectores videográficos.

La cuota de enganche a un vídeo comunitario depende del número de usuarios (no suele superar las 7.000 pesetas), y la de suscripción oscila entre 700 y 1.700 pesetas al mes. A cambio. se recibe una programación que se nutre de una a tres películas diarias, que pueden ser más los fines de semana. Las empresas facturan en total unos 15.000 millones de pesetas al año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de noviembre de 1988

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