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Los incontrolados

M. M., Juan Carlos Salmador, director provincial del Ministerio de Trabajo en Navarra, reconoce que sólo 2.000 de los 10.000 temporeros que anualmente llegan a Navarra para participar en las tareas de recolección agrícola son controlados por la Administración y, consecuentemente, se benefician de las ayudas económicas y sociales que se les prestan.

Salmador indica que "llevamos dos años imponiendo sanciones durísimas de 500.000 pesetas a cada agricultor navarro que -contrata a menores o extranjeros sin permisos de trabajo", pero reconoce que existen pequeños pueblos, con recolecciones de bajo rendimiento, a los que acuden por su propia cuenta grupos marginales cuya existencia nadie conoce, "y es así como se dan en Navarra ciertas dosis de tercermundismo a pesar de nuestras campañas de mentalización".

Los vecinos de Sada tampoco ocultan que los motivos de que no existan contratos escritos se debe a que son empleados muchos menores que acuden con sus padres gitanos o portugueses. "La mentalidad del gitano es tener muchos hijos para que le trabajen y no hacer él nada", señalan los vecinos. La ley no obliga al agricultor a facilitar alojamiento a los contratados ni a formular contratos es critos para campañas agrícola de menos de cuatro semanas.

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