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Josefa Santos

'Condenada' a seguir trabajando en la rehabilitación de toxicómanos

A sus 32 años, Josefa Santos puede decir que ha nacido de nuevo. Atrás queda toda una vida más fuerte que un guión cinematográfico: la droga, la cárcel, la calle y la "terrible soledad" de la habitación de una pensión del barrio chino de Barcelona. Josefa se reincorpora hoy, lunes, a su habitual trabajo de monitora en un centro de rehabilitación de toxicómanos en Cubillos del Sil (León), en cumplimiento de la primera condena que se conoce alternativa a la de prisión, de cerca de un año, impuesta a una ex drogadicta; en este caso, por el titular del Juzgado número 14 de Barcelona.

Josefa Santos nació en Nogarejas (León). Tenía 22 años cuando conoció la sensación del primer pico. Estudiaba segundo de BUP en Barcelona y por aquel entonces trabajaba en una fábrica de calcetines. La crisis hizo que Josefa pasara a formar parte de una larga lista de parados. Las 120.000 pesetas de la indemnización se las gastó primero en chocolate y después en heroína y cocaína. "Estaba descorazonada, sin ganas de nada, y me agarré a lo más cómodo".Uno de sus dos compañeros murió junto a ella de sobredosis. "Te aseguro que entre mis planes no estaba la rehabilitación. Mis propios colegas me decían que cualquier día iba a aparecer en un callejón. Pesaba 29 kilos, 20 menos que ahora".

Josefa ha ingresado en prisión más de 14 veces, desde 1978 hasta 1985, como resultado de las aproximadamente 40 causas judiciales por robo. De gran fortaleza física, a pesar de su apariencia menuda, pudo superar el síndrome de abstinencia en la cárcel de Barcelona, durante tres semanas de condena, antes de su recuperación. "Estaba fichada, acorralada, y decidí regresar al pueblo en tren, con lo puesto, y ver a mi familia, a mi madre y mis tres hermanos, a los que no veía desde hacía cuatro años". Su madre, de 72 años, para conocer el paradero de su hija, había recurrido a una vidente de Zamora quien le aseguró de manera ambigua pero certera que "estaba por el puerto de Barcelona".

"A través de un primo cura entré en el programa de rehabilitación Proyecto Hombre. Al principio hacía lo que me mandaban sin rechistar. Después fui recuperando sentimientos olvidados. Nos ayudábamos unos a otros. Vi que había personas que me querían. Tenía una gran soledad dentro de mí. Se me abría una vida nueva de afectos, valores, responsabilidad y humildad, y eso me gustaba".

Josefa es hoy una de las 11 personas que han concluido con éxito el programa. Trescientos jóvenes están en el intento. Ahora recuerda como un mal sueño su estancia, el pasado verano, en la prisión de León y en la cárcel de mujeres de Barcelona, por varios robos callejeros cometidos antes de 1985. En la última comparecencia ante un juez, el pasado día 18, el propio fiscal terminó por retirar la petición de condena de tres meses de prisión por tenencia ilícita de útiles para el robo ante la cara de asombro de la joven, que reivindica para sus compañeros en la misma situación idéntico trato judicial.

Esta reclamación llegará al Congreso de los Diputados a través del Grupo Parlamentario Socialista, y es que, según Josefa, en la reforma del Código Penal "se debería articular alguna medida para la reinserción social del toxicómano. No es salida volver a la cárcel. Necesitamos ayuda y oportunidades".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de octubre de 1988