Defensa pide mas esfuerzos a las industrias interesadas

El Ministerio de Defensa ha pedido un mayor esfuerzo a las más de 30 industrias españolas interesadas en participar en el Avión de Combate Europeo (ACE), de modo que el retorno tecnológico que para España pueda suponer esa participación sea equiparable al 13% de las inversiones totales que se realicen en el proyecto, ya que el Gobierno se ha comprometido a aportar ese porcentaje (lo que supondrá un desembolso de 600.000 millones de pesetas).El nivel de participación española será decidido oficialmente en breve, pero el retraso en la adopción final del compromiso está basado, entre otras razones, en la "desconfianza" hacia la capacidad de la industria española para lograr ese retorno tecnológico adecuado, según informan en Defensa.

Rafael de la Cruz, secretario de Estado del departamento, manifestó ayer en un coloquio organizado por el Círculo de Electrónica Militar que "no es casual" que se haya fijado el nivel de participación española en un 13%, sino que guarda relación "con la realidad industrial y tecnológica actual".

Falta de experiencia

José Antonio Pérez Nievas, presidente de CESELSA -empresa de electrónica interesada en participar en el ACE- había dicho dos días antes en los mismos coloquios: "Nos olvidamos del paso previo de tener tecnología española y queremos de un golpe saltar a tener tecnología europea La falta de experiencias previas lleva a menudo a que los 13% o 20% que nos corresponden en programas europeos sean las partes más difíciles y de menos futuro, que nadie quiere y que a su vez puede resultar imposible de hacer".De las empresas españolas que desean participar en el programa, las más importantes son Construcciones Aeronáuticas, S A (CASA), incluida en el consorcio para el desarrollo de la estructura -España haría una de las alas y parte de la cola-; Sener-Prop, que participaría en el consorcio Eurojet para fabricar parte de los 2.000 motores que se necesitarán; e Inisel, que participaría en el desarrollo de equipos electrónicos.

La preparación técnica de los pilotos que usarán el ACE se realizará en una base militar y, al menos en eso, los países participantes son unánimes: será España el lugar elegido.

Para Defensa, lo importante de participar en el ACE consiste en que España debe dar el salto de estar directamente implicada -no lo ha estado en el último medio siglo- en la construcción y desarrollo del avión más avanzado de sus Fuerzas Aéreas. En los años cincuenta, sesenta y setenta, los aviones se compraban (Sabre, Mirage F-1 o Phantom). En los ochenta, se pasó al fenómeno combinado de comprar a cambio de concesiones tecnológicas y comerciales (FACA). Finalmente, el ACE permite dar el paso siguiente, a parir del cual la industria española sería capaz de fabricar aviones de menor nivel pero íntegramente desarrollados por empresas nacionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 07 de octubre de 1988.

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